Estacioneros sanjuaninos celebran el congelamiento de los combustibles: “Es una ventaja que no aumenten”

Desde la Cámara de Expendedores de Combustibles destacaron la decisión del Gobierno nacional de postergar hasta julio la actualización de impuestos que inciden en el precio de naftas y gasoil. Consideran que la medida ayuda a sostener las ventas en un contexto de retracción del consumo.

La decisión del Gobierno nacional de postergar hasta julio la actualización de los impuestos a los combustibles fue bien recibida por el sector estacionero de San Juan. La medida, oficializada en los últimos días mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial, evita por el momento un incremento en los precios de naftas y gasoil, algo que desde la Cámara de Expendedores de Combustibles consideran positivo para la actividad.

Miguel Caruso, presidente de la entidad que nuclea a las estaciones de servicio de la provincia, explicó que el diferimiento de la carga impositiva contribuye a mantener estables los valores en los surtidores y favorece la continuidad de las ventas.

“El impuesto interno impacta directamente en los precios. Si no se actualiza, no se mueve el precio en el cartel y se puede sostener el esfuerzo que vienen realizando las compañías para mantener los costos”, señaló en diálogo.

Si bien en San Juan los despachos de combustible muestran una evolución positiva en términos interanuales, la situación no es uniforme en todo el país. A nivel nacional, distintas provincias registran una caída en el consumo, por lo que la estabilidad de precios aparece como una herramienta para evitar una mayor retracción.

Los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono se actualizan trimestralmente en función de la inflación. Sin embargo, el Gobierno nacional viene postergando esos ajustes para moderar su impacto sobre los precios y, en consecuencia, sobre los índices inflacionarios.

Con el nuevo decreto, los aumentos pendientes correspondientes a 2024, 2025 y al primer trimestre de 2026 continuarán diferidos hasta el 30 de junio. De esta manera, la aplicación de esos incrementos comenzará recién a partir del 1 de julio.

Para Caruso, una eventual actualización podría concretarse cuando disminuya la tensión internacional que hoy influye sobre el precio del petróleo. De esa forma, el traslado al consumidor tendría un efecto menos significativo sobre el bolsillo.

No obstante, aclaró que el valor final de los combustibles depende de múltiples variables y no únicamente de la carga tributaria. Entre ellas mencionó el comportamiento del mercado, el tipo de cambio y las decisiones comerciales de las principales petroleras del país.

“Es imposible determinar si existe un atraso en los precios. Intervienen factores como la oferta y la demanda, los impuestos, el tipo de cambio y el valor internacional del crudo. Son muchas variables y nosotros no somos formadores de precios”, sostuvo.

Mientras tanto, desde el sector observan con optimismo la continuidad del congelamiento impositivo, aunque mantienen cautela respecto de lo que pueda ocurrir a partir de julio, cuando vencen las postergaciones dispuestas por el Gobierno nacional.

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