Escalan las protestas antiinmigrantes en Sudáfrica y crece la tensión en varias ciudades

Manifestantes exigieron mayores controles fronterizos y la expulsión de inmigrantes indocumentados. Las movilizaciones derivaron en enfrentamientos aislados, mientras el gobierno llamó a la calma y reforzó la seguridad.

Una nueva ola de protestas contra la inmigración sacude a Sudáfrica, donde miles de personas salieron a las calles en distintas ciudades para reclamar medidas más estrictas contra el ingreso de extranjeros y la permanencia de inmigrantes en situación irregular.

Las manifestaciones, convocadas por organizaciones civiles y grupos nacionalistas, tuvieron como principales escenarios Johannesburgo, Pretoria y Durban. Los participantes sostienen que el elevado desempleo, la crisis económica y el aumento del costo de vida se han agravado por la llegada de migrantes provenientes de países vecinos como Zimbabue, Mozambique y Malawi.

En algunos sectores, las protestas derivaron en episodios de violencia. Se registraron enfrentamientos entre manifestantes y pequeños grupos de inmigrantes, además de daños en comercios administrados por ciudadanos extranjeros. La Policía desplegó un importante operativo para contener los disturbios y evitar que la situación escalara.

El gobierno sudafricano condenó los actos de violencia y reiteró que la problemática migratoria debe abordarse dentro del marco legal. Las autoridades aseguraron que continuarán con los operativos para identificar a personas en situación migratoria irregular, aunque advirtieron que no tolerarán ataques xenófobos ni acciones contra comunidades extranjeras.

Diversas organizaciones de derechos humanos expresaron su preocupación por el incremento del discurso antiinmigrante y alertaron sobre el riesgo de nuevos episodios de violencia. También recordaron que muchos inmigrantes desempeñan tareas esenciales en sectores como la construcción, el comercio y la agricultura.

Sudáfrica enfrenta desde hace años un complejo escenario económico, con elevados índices de desempleo y desigualdad social. En ese contexto, el debate sobre la inmigración volvió a ocupar un lugar central en la agenda política, mientras crece la presión sobre el gobierno para encontrar soluciones que atiendan tanto las demandas de la población como el respeto por los derechos de los migrantes.

fuente: tn

op: checo murciano

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