En el oficialismo anticipan una “ola de renuncias” para que asuma un dirigente iglesiano en la Legislatura
Para que llegue Federico Cordero, actual funcionario provincial, deberían renunciar tres reemplazantes. Su eventual desembarco expone tensiones políticas con el bloquismo en un departamento estratégico.
La salida de Carlos Jaime hacia el Congreso Nacional abrió un inesperado escenario político dentro del orreguismo: en el oficialismo ya hablan de una “ingeniería” de renuncias destinada a que el dirigente iglesiano Federico Cordero ocupe la banca que quedará vacante en la Legislatura de San Juan.
El movimiento se activó luego de que el vicegobernador Fabián Martín y el bloquista Federico Rizo renunciaran a asumir como diputados nacionales, lo que habilitó la llegada de Jaime a la Cámara Baja. Su partida, prevista para la próxima semana, liberará un escaño provincial cuyo orden de reemplazo tiene varios nombres por delante.
El guiño desde el bloque oficialista
El presidente del bloque Producción y Trabajo, Juan de la Cruz Córdoba, dejó trascender la maniobra al responder ante la prensa que “entiendo que es Federico Cordero” quien finalmente asumirá. Su declaración instaló el tema en la agenda política.
Cordero es un dirigente del orreguismo en Iglesia, excandidato a diputado departamental en 2019, integrante de la lista proporcional en 2023 y actual director de Desarrollo Económico del Ministerio de Producción. Además, su esposa, Analía Cortez, está al frente de la intervención de la Unión Vecinal de Rodeo, una estructura que en los últimos meses se convirtió en un brazo clave de asistencia social y gestión territorial en el departamento.
Un territorio clave para el Gobierno
El interés por impulsar a Cordero no es casual. Iglesia es uno de los territorios más estratégicos de la provincia: alberga a la mina Veladero, que ya acumula 20 años de actividad, y será la base del futuro proyecto cuprífero Josemaría, considerado el “gigante” que transformará la matriz económica provincial por generación de empleo, regalías e inversiones.
Actualmente el departamento está gobernado por el bloquista Jorge Espejo, quien transita su segundo y último mandato. En 2027 se abrirá la sucesión, y el bloquismo ya tiene su carta: Gustavo Deguer, presidente del comité departamental e integrante de la Cámara.
Si el oficialismo provincial empuja a Cordero a la Legislatura, el mensaje será claro: no cederán Iglesia fácilmente, aun cuando el bloquismo ha dado señales de cooperación política con el orreguismo en temas clave.
Tres renuncias para habilitar la llegada de Cordero
Para que Cordero acceda a la banca, deberán renunciar tres personas antes que él en el orden sucesorio.
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Marcela Montaña
Es la primera en la línea. Figura de extrema confianza del gobernador Orrego, ha sido su histórica secretaria privada y ocupa ese rol en el actual Ejecutivo. En 2023 fue candidata a senadora. Por su cercanía con el mandatario, fuentes oficiales aseguran que no se moverá de su puesto, por lo que renunciará a asumir como legisladora. -
Fernando Perea
Actual ministro de Obras Públicas, pieza clave en la gestión del financiamiento nacional y la reactivación de proyectos frenados. Su permanencia en el gabinete es prioritaria para el gobernador, por lo que también declinaría ocupar la banca. -
Alicia Vargas
Dirigente santaluceña, casada con un militante del orreguismo. Sería la tercera en el orden. Según distintas fuentes, también se espera que renuncie.
Solo después de estos pasos, Cordero quedaría habilitado para asumir.
Lo que viene
La secuencia se pondrá en marcha cuando Carlos Jaime presente su renuncia a la Legislatura para asumir como diputado nacional. A partir de ese momento se notificará al primero en la lista —Montaña— y se aguardará formalmente su respuesta. Si renuncia, se continuará hacia el siguiente, y así sucesivamente hasta que algún reemplazante acepte.
En el oficialismo aseguran que el objetivo está claro: llevar a un dirigente propio a un territorio clave en pleno reordenamiento político.
Op: Juan Llarena
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