El “trilema” económico pone a prueba al Gobierno: reservas, inflación y crecimiento en tensión
Mientras el Banco Central acelera la compra de dólares, economistas advierten que sostener la desinflación y la recuperación de la actividad al mismo tiempo puede volverse cada vez más difícil.
La nueva etapa del programa económico impulsado por el Gobierno nacional tiene como eje central la acumulación de reservas internacionales, una meta que el Banco Central de la República Argentina viene reforzando con compras sostenidas en el mercado cambiario. En lo que va de 2026, la autoridad monetaria encadenó unas 30 jornadas consecutivas con saldo positivo y ya sumó más de USD 2.000 millones, en un contexto de mayor demanda de pesos y estabilidad cambiaria.
Sin embargo, distintos analistas advierten que esta estrategia abre tensiones con otras dos variables clave: la inflación y el nivel de actividad. El fortalecimiento de reservas requiere mantener tasas de interés relativamente altas y una política monetaria restrictiva, condiciones que encarecen el crédito, moderan el consumo y pueden ralentizar la recuperación económica.
La entidad conducida por Santiago Bausili aprovecha el proceso de “remonetización” —mayor circulación y demanda de pesos en la economía— para comprar divisas sin esterilizar completamente la emisión. En paralelo, el Tesoro absorbe parte de esa liquidez mediante colocaciones de deuda en moneda local, con el objetivo de evitar presiones inflacionarias y afrontar vencimientos financieros. El resultado es un escenario de tasas elevadas que impacta sobre empresas y familias.
Un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea planteó que el Gobierno enfrenta un “trilema” complejo: aumentar reservas, retomar la desinflación —que se desaceleró desde mediados del año pasado— y salir del estancamiento económico, que acumula varios trimestres consecutivos. Según el economista Jorge Vasconcelos, el esquema actual vuelve a apoyarse en el tipo de cambio como ancla inflacionaria, pero con una política monetaria más restrictiva, lo que dificulta reconstruir un ciclo de crédito y crecimiento.
Las señales sobre precios también son mixtas. Por un lado, la restricción monetaria podría contribuir a moderar la inflación; por otro, la actualización de las bandas cambiarias con rezago respecto del índice de precios podría hacer que la desaceleración ocurra desde niveles más altos de lo previsto. Además, algunos analistas advierten que los precios mayoristas podrían alinearse con el techo de la banda cambiaria y no con el tipo de cambio efectivo, exigiendo un ajuste adicional en los servicios.
Desde el Instituto de Economía de la Universidad Argentina de la Empresa señalaron que la estabilidad cambiaria de comienzos de año también respondió a un contexto internacional favorable, con debilidad global del dólar y mayor flujo hacia mercados emergentes. No obstante, alertaron que la recalibración de las bandas cambiarias comenzó a modificar expectativas de devaluación, reduciendo el rol del tipo de cambio como ancla antiinflacionaria.
En la misma línea, consultoras privadas remarcan que el esquema enfrenta límites estructurales. Según la firma Invecq, el mercado opera bajo una tensión entre sostener el tipo de cambio, acumular reservas y mantener tasas bajas. Durante enero, la variable de ajuste fue justamente el costo del dinero en pesos, que se mantuvo en niveles elevados.
Para la consultora PxQ, dirigida por Emmanuel Álvarez Agis, la conclusión es directa: no es posible alcanzar simultáneamente los tres objetivos. Acumular reservas y reducir la inflación exige tasas altas que enfrían la economía; crecer y bajar la inflación requiere usar reservas para sostener el tipo de cambio; mientras que priorizar reservas y crecimiento implicaría tolerar una inflación mayor.
En ese contexto, la evolución de las tasas de interés, la capacidad de sostener la compra de divisas y la consolidación del proceso de desinflación serán factores determinantes para evaluar si el programa económico logra estabilizarse en los próximos meses o si las tensiones del “trilema” obligan a redefinir prioridades.
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