Desde las pescaderías locales explican que las subas responden a una actualización progresiva de precios en línea con la inflación acumulada, con incrementos que durante el último año se mantuvieron en niveles contenidos. En ese contexto, no se descartan nuevos movimientos en las próximas semanas, en torno al 2% y el 3%, asociados también a factores como las paritarias del sector pesquero y la estacionalidad.
En cuanto a los valores actuales, el filé de merluza continúa siendo la opción más elegida por los consumidores y se ubica entre los $10.000 y los $11.000 por kilo. Otros productos presentan precios más elevados: el filé de atún y el abadejo rondan los $12.500, mientras que opciones como el congrio pueden alcanzar los $16.000. En el caso del salmón, al tratarse de un producto importado, los valores se ubican entre los $33.000 y los $38.000 por kilo.
Los mariscos también registran precios elevados, con valores que oscilan entre los $18.000 y los $24.000 por kilo. Esto impacta directamente en el costo de platos típicos de la fecha, como la paella, que requiere una combinación de productos y representa un gasto significativo. Una porción preparada para dos personas puede rondar los $12.000, dependiendo de los ingredientes utilizados.
En cuanto al comportamiento del mercado, las ventas se mantienen estables, sin grandes variaciones. Sin embargo, se observa un cambio en los hábitos de consumo, con una menor incidencia de las tradiciones vinculadas a Semana Santa en comparación con años anteriores.
Aun así, el pescado continúa siendo una alternativa competitiva frente a la carne vacuna, lo que podría favorecer una leve mejora en la demanda en las próximas semanas.
De cara a Semana Santa, las proyecciones son moderadas: se espera un incremento en las ventas acompañado por subas acotadas en los precios, que no superarían el 5%. En este escenario, recomiendan anticipar las compras y conservar los productos congelados para evitar aumentos de último momento y asegurar disponibilidad.
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