El número dos de la CAF alertó por el impacto del Super Niño en rutas, salud y producción
Christain Asinelli vinculó las precipitaciones previstas con posibles inundaciones, dificultades para exportar y un escenario que coincide con la temporada de dengue
El vicepresidente corporativo de Programación Estratégica del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), Christian Asinelli, advirtió que la prevención ante un eventual Super Niño exige obras, mantenimiento y planes de emergencia coordinados para reducir los efectos de lluvias intensas, crecidas e interrupciones logísticas en la región.
En una entrevista con este medio, el politólogo sostuvo que el fenómeno climático no constituye una novedad y remarcó que hay registros e información disponibles desde hace décadas. Según explicó, el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial puede provocar consecuencias diferentes según cada territorio: sequías en parte de Centroamérica e inundaciones, deslizamientos y lluvias intensas en Perú y Ecuador.
Para la Argentina, Asinelli planteó un escenario con posibles beneficios para el agro tras varios años de déficit hídrico, aunque aclaró que las precipitaciones también pueden provocar pérdidas si se producen sin infraestructura suficiente. “Hay un montón de datos, hay un montón de información que nos permite anteponer estas situaciones y anticiparnos a lo que va a pasar”, afirmó.
El caudal del Paraná y la limpieza de arroyos entran en la agenda preventiva
El funcionario puso el foco en la situación del río Paraná, cuya cuenca involucra a Brasil, Paraguay y varias provincias argentinas. De acuerdo con los datos que mencionó durante la entrevista, en septiembre el caudal alcanzaba los 19.600 metros cúbicos por segundo, una de las mediciones más altas de los últimos años para ese mes.
Asinelli aclaró que ese indicador no implica necesariamente que habrá inundaciones, pero sí plantea una necesidad de prevención. “Si no estamos preparados, si no tenemos obras de infraestructura, no limpiamos los arroyos y no hacemos la prevención suficiente, probablemente sí tengamos problemas”, señaló.
El diagnóstico incluye intervenciones de distinto alcance. Algunas zonas requieren grandes obras hidráulicas, mientras que otras dependen de tareas inmediatas, como el mantenimiento de cursos de agua y desagües. También consideró necesario preparar la respuesta ante emergencias con centros de asistencia, camas y recursos para la población que pudiera ser evacuada.

Como ejemplo, citó la experiencia de la cuenca del río Luján, afectada por inundaciones durante el fenómeno de El Niño de 2015. Según relató, desde entonces se impulsaron obras con más de USD 300 millones de financiamiento de CAF, y una lluvia posterior de mayor intensidad no provocó la inundación urbana que se había registrado una década antes.
El impacto económico puede extenderse mucho después de la emergencia
Para Asinelli, las pérdidas asociadas a eventos climáticos no se limitan al momento de una inundación o una sequía. Los daños sobre caminos, viviendas y redes de infraestructura pueden afectar durante meses o años las cadenas de producción, el comercio y la logística regional.
El vicepresidente de CAF citó estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) sobre un Super Niño ocurrido entre 1987 y 1988. Según indicó, los daños en la región andina llegaron a USD 7.500 millones por falta de prevención, a los que se sumaron cerca de USD 5.000 millones vinculados con la ruptura de cadenas productivas.
En el caso argentino, explicó que los estudios del Fondo Monetario Internacional suelen mostrar un efecto más favorable que adverso de El Niño sobre la actividad agropecuaria, debido a la recuperación de humedad en los suelos. Sin embargo, advirtió que esa oportunidad puede perderse ante lluvias excesivas o dificultades para trasladar la producción.
“El camión no llega al puerto, no llega a tiempo, el barco se fue y perdés clientes”, describió Asinelli al referirse a los problemas que pueden causar los caminos rurales en malas condiciones. El puerto de Rosario, agregó, resulta central en esa cadena por su peso en las exportaciones agrícolas.

Los organismos de crédito y la necesidad de sostener proyectos a largo plazo
Asinelli sostuvo que los bancos de desarrollo pueden contribuir a que los países planifiquen inversiones que atraviesen los cambios de gobierno. Señaló que esos organismos suelen financiar programas de tres o cuatro años, con objetivos definidos y plazos que superan la coyuntura política inmediata.
El funcionario mencionó el caso del metro de Chile, cuya continuidad, según afirmó, se mantuvo entre administraciones de distinto signo político. También volvió sobre las obras en Luján, iniciadas luego de las inundaciones de 2015 y sostenidas durante sucesivos gobiernos nacionales y provinciales.
“El gran debate es cómo hacés para tomar ambas decisiones”, planteó, en referencia a la necesidad de atender las urgencias diarias sin abandonar inversiones de largo plazo. A su criterio, una mayor productividad permitiría ampliar los recursos disponibles para financiar infraestructura y políticas preventivas.
Consultado por el rol de CAF, el politólogo definió a los bancos de desarrollo como instituciones que buscan movilizar recursos para proyectos regionales y no persiguen ganancias como objetivo principal. La situación fiscal de cada país puede alterar las prioridades de financiamiento, reconoció, aunque consideró que una planificación integral permitiría combinar créditos de CAF, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial.
El fenómeno también puede agravar riesgos sanitarios y comerciales
En el tramo final de la entrevista, Asinelli advirtió que un período de lluvias intensas debe analizarse más allá de las inundaciones. En particular, alertó sobre su posible coincidencia con el pico de dengue en Argentina y Paraguay, un factor que obliga a sumar la dimensión sanitaria a la planificación.
También cuestionó la discontinuidad de proyectos de infraestructura una vez aprobados. Explicó que los organismos multilaterales no permiten redirigir libremente recursos otorgados para una obra específica: si un país decide no continuar un proyecto, debe darlo de baja y afrontar las condiciones financieras correspondientes.
Para el vicepresidente de CAF, el debate sobre El Niño puede servir para vincular la prevención climática con la salud pública, la producción, el transporte y el comercio exterior. “Hay que pensar esto de manera integral”, afirmó.
Fuente: INFOBAE
Por: G. Herrera

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