El ingrediente más importante es ayudar: preparan un locro comunitario para 200 vecinos en Bermejo
Crónica de una cruzada solidaria que busca llevar 200 porciones de locro, juguetes y abrigo al corazón de San Expedito. El detrás de escena de un grupo de sanjuaninos que entiende la patria como un plato caliente compartido.
El desierto de Bermejo tiene una forma muy particular de hacerse sentir. Cuando el sol de mayo empieza a esconderse detrás de los cerros cauceteros, el viento helado cala los huesos y la quietud del paisaje se vuelve casi absoluta. Allí, donde la fe se amontona en las capillas de San Expedito, la realidad diaria suele ser dura, silenciosa. Pero el próximo 24 de mayo, ese silencio se va a romper con el murmullo de las ollas populares, las risas de los chicos y el aroma inconfundible del maíz blanco y el zapallo transformándose en un abrazo caliente.
Detrás de ese alboroto planificado no hay ningún organismo oficial, sino un grupo de cuarenta personas que se autodenominan “Unidos X un Sueño”. A la cabeza de este barco de voluntades está Gachy Bianconi, una sanjuanina de esas que no se quedan de brazos cruzados esperando que el mundo mejore solo.
“La idea es llegar y preparar un gran locro para todos los vecinos, pero eso no será lo único”, dice Gachy, y en su voz se nota que el cansancio de la organización no le gana al entusiasmo. Para ellos, hacer patria no es un discurso de manual escolar un 25 de Mayo; es meter las manos en la masa, conseguir donaciones de abrigo, juguetes, y viajar las dos horas de ruta para estar donde hay que estar.
La logística de la solidaridad es un arte invisible. Mientras en la ciudad de San Juan se coordinan los centros de acopio y se reciben desde “huesitos de chancho” hasta paquetes de leche en polvo gracias a redes que se entrelazan con otras asociaciones (como Sandra Pérez de Posibilidad Para Todos), en Bermejo una vecina ya limpia el patio de su casa. Su cocina será el epicentro de la jornada, prestando sus hornallas y su espacio para que la magia suceda.
El objetivo tiene un número: 200 porciones. Cifra que representa el almuerzo de familias enteras que se acercarán no solo por el alimento, sino por el encuentro. Porque después del locro vendrá el chocolate de la merienda, los juegos para los más chicos y los sorteos que prometen arrancar sonrisas en una tarde que, según los pronósticos, se viene helada.
A pocos días de partir, los teléfonos de los organizadores no paran de sonar. Falta maíz, falta un poco de abrigo, faltan condimentos. Sin embargo, quienes conocen al grupo saben que el ingrediente principal ya está asegurado. En un rincón de Caucete, donde el frío del invierno amenaza con adelantarse, cuarenta sanjuaninos están listos para demostrar que la solidaridad, cuando se cocina a fuego lento, es capaz de calentar hasta el rincón más postergado del desierto.
POR LIC. EUGENIA VILA
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