El Himno Nacional Argentino cumple 211 años: su historia

El 11 de mayo de 1813 la Asamblea General Constituyente sancionó como Himno a la marcha patriótica que emociona e identifica al pueblo argentino.

 

El 11 de mayo de 1813 la Asamblea General Constituyente sancionó como «Himno» a la marcha patriótica escrita por Vicente López y Planes con música de Blas Parera.

El Himno Nacional Argentino es el oficial del país y uno de sus símbolos patrios. Fue escrito por Alejandro Vicente López y Planes en 1812 y compuesto por Blas Parera y Moret un año más tarde.

Originalmente fue denominado Marcha patriótica, luego Canción patriótica nacional y posteriormente fue una Canción patriótica. Una publicación en 1847 lo llamó Himno Nacional Argentino, nombre que ha conservado y con el cual es conocido.

Historia del Himno Nacional Argentino

Vicente López y Planes fue el autor de la letra del Himno Nacional Argentino.

El 24 de mayo de 1813 se presentó en la «Casa de Comedia» de Buenos Aires la obra teatral «El 25 de Mayo», referida a la Revolución de Mayo de 1810, de Luis Morante.

La misma terminaba con un himno escrito por el propio Morante, al que el español Blas Parera había puesto música, coreado por los actores. Uno de los espectadores, el porteño Vicente López y Planes, se sintió inspirado y esa misma noche escribió la primera estrofa de un himno para reemplazar al anterior.

Blas Parera y Moret, autor de la música del Himno Nacional Argentino

El Triunvirato entendió que debía darle al pueblo un canto nacional de mayor importancia que el que hasta entonces se entonaba. En un oficio del 22 de julio de 1812 dirigido al Cabildo de Buenos Aires, sugería a este que mandase a componer «la marcha de la patria», para ser ejecutada al principio delante de las clases.

La Asamblea General Constituyente del Año XIII ordenó componer la letra del himno con fecha 6 de marzo de 1813 y lo aprobó como Marcha Patriótica, el 11 de mayo de ese año. Al día siguiente le encargó componer una nueva música a Blas Parera. En una sola noche terminó la partitura.

Primera ejecución del Himno Nacional

Según la tradición, el 14 de mayo de 1813, en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson se cantó por primera vez, siendo aquella dama quien interpretó sus estrofas.

Se estima que la obra fue presentada el mismo día 25 de mayo de 1813, ya que el día 28 de ese mismo mes se cantó en el teatro durante una función patriótica efectuada en la noche.

Luego, se lo conocería como Canción Patriótica Nacional y más tarde simplemente como Canción Patriótica. Pero en una copia de 1847 aparece titulada como Himno Nacional Argentino, nombre que recibe en la actualidad.

En 1817, Parera abandonó la Argentina, viviendo varios años en Río de Janeiro y finalmente en España, donde murió.

Sobre el exilio de Blas Parera se ha especulado mucho, indicándose que partió del país a causa de haber sido obligado a componer la música del himno; esta teoría carece de documentación que la avale. El musicólogo Carlos Vega explica al respecto que «meses antes de su partida, el gobierno argentino (recuérdese que el país estaba en guerra) exigió a todos los españoles residentes juramento de fidelidad a la patria naciente y morir por su independencia total, legalizando su adhesión mediante una carta de ciudadanía. Podría ser que la adopción de la nacionalidad argentina hubiera sido una imposición demasiado dura para el catalán, y acaso la causa de su extrañamiento súbito».

El testimonio de un viajero de la época da una idea de la amplia aceptación popular de la que gozaba el nuevo himno: En 1817, un diplomático estadounidense, Henry M. Brackenridge, fue testigo de la extraordinaria difusión que había tenido en el pueblo rioplatense la canción patriótica que la asamblea había consagrado como Marcha Nacional.

La letra era marcadamente independentista y antiespañola, como correspondía al espíritu de la época.

Tiempo más tarde la asamblea pide un arreglo de la letra para que el himno quedara más acorde con los nuevos vientos que soplaban: Inglaterra se oponía vigorosamente a todo intento de autonomía en las colonias de España, su aliada en la guerra contra Napoleón.

Desaparecen entonces estrofas que anunciaban que «se levanta a la faz de la Tierra una nueva y gloriosa Nación». Se infiltran, en cambio, conceptos monárquicos tan en boga entonces, cuando los próceres competían en candidaturas de príncipes europeos para gobernarlos.

No extraña entonces el «ved en trono a la noble igualdad», afrancesamiento relacionado con el propósito de coronar al duque de Orleans o «sobre alas de gloria alza el pueblo, trono digno a su Gran Majestad», estrofa desaparecida en la versión definitiva. O «ya su trono dignísimo abrieron, las Provincias Unidas del Sur”.

En cuanto a la música del himno, experimentó en 1860 una modificación encomendada al músico Juan Pedro Esnaola, quien realizó una versión orquestada más rica desde el punto de vista armónico.

Años más tarde, el presidente Julio Argentino Roca firma un nuevo decreto en el que ordenó que en los actos oficiales solo se canten los cuatro primeros versos, los cuatro últimos y el coro (30 de marzo de 1900).

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