El Gobierno pone la lupa en Brasil: escenario parejo, el rol de Milei y los gestos ante un eventual balotaje
El libertario se muestra expectante ante los comicios del fin de semana en el país vecino. La contradicción en el repaldo a Flávio Bolsonaro y la lectura del Ejecutivo. El plan por derechizar la región
“Milei es genuino en sus deseos. Cree en el cambio y está convencido de que Brasil tiene que ser parte. Está más allá de cualquier especulación política”, expresó una fuente oficial a Infobae en la previa a las elecciones del país vecino. Este domingo, Luiz Inácio Lula da Silva se medirá con el senador derechista Flávio Bolsonaro por la presidencia de Brasil y el libertario tiene un claro favorito, aunque un triunfo del referente de la derecha podría complicar parte de su estrategia regional.
A las vísperas de la votación, en Casa Rosada aseguran que las últimas encuestas que recibieron sobre los candidatos brasileños reflejan un escenario de empate en torno a los 45 puntos y no tienen dudas de que habrá balotaje. “Todas las hipótesis lo dan favorable a Bolsonaro. La diferencia se achicó mucho. Hace meses estaba en 20 puntos”, celebraron desde el entorno del mandatario, que -según revelaron- pasó sus últimas horas analizando el panorama en Brasil.
Los últimos números dan una leve ventaja al líder del Partido de los Trabajadores (PT) sobre el hijo de Jair Bolsonaro, el exmandatario que trazó un vínculo afectivo con el libertario. La encuestadora Quaest reflejó que Lula da Silva, que va en búsqueda de la reelección, alcanza el 39% de la intención de voto, frente al 34% de su rival del Partido Liberal (PL).
“Ya llegar al balotaje es un triunfo para Flávio. Milei puso el cuerpo para que le vaya bien. Ya nadie habla de que Lula gana cómodo en primera vuelta”, expresaron desde Balcarce 50 a este medio.

La mención hace referencia a la permanente polarización entre Milei y su par brasileño, cuya relación atraviesa su peor momento, con un vínculo diplomático degradado a nivel de encargado de negocios, y el respaldo público que manifestó en más de una oportunidad a Flávio Bolsonaro.
En las últimas horas, da Silva calificó de “triste” lo que definió como “el complejo de inferioridad de los presidentes de América Latina” tras ser consultado por el Escudo de las Américas, una alianza impulsada desde marzo por el mandatario estadounidense Donald Trump con líderes de derecha de la región para combatir el narcotráfico, de la que forma parte la Argentina.
Sin embargo, algunas voces del oficialismo señalan que un eventual triunfo del líder derechista complicaría los planes libertarios por posicionar a Milei como el referente de derecha en la región y el principal interlocutor con Trump. El cálculo surge del peso específico que mantiene Brasil en el continente: el país más grande de Sudamérica, que concentra más de un tercio del Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina y el Caribe.
Asimismo, quienes advierten que un triunfo del legislador del Partido Liberal podría complejizar la intención de la administración libertaria de consolidar al Presidente como líder “natural” del proceso de derechización regional también reconocen una contradicción. Milei tiene deseos genuinos de que Bolsonaro tenga una buena performance en las urnas.
“Se viene la marea azul para Brasil de la mano de Flavio Bolsonaro. VLLC”, expresó el libertario a finales de junio, cuando recibió al senador en la quinta de Olivos. La “marea azul” hace referencia al avance conservador en el continente latinoamericano y el color es utilizado para remitir a la derecha, contrario a lo que ocurre en Estados Unidos.
Desde el entorno del libertario aseguran que, pese a seguir la situación de cerca, no se comunicó con Flávio Bolsonaro en las últimas horas, pero sostienen que lo hará una vez que estén los resultados del domingo. La prudente espera le permitirá al oficialismo “definir los próximos pasos”, aunque en Balcarce 50 no descartan una nueva muestra de apoyo ante una eventual segunda vuelta, prevista para el domingo 25 de octubre.
Si bien la agenda de Milei, que incluye un nuevo viaje a Estados Unidos a mediados del próximo mes, dificulta una nueva visita a Brasil, en su entorno no se animan a descartar esa posibilidad. El mandatario viajó al país vecino en julio, con motivo del lanzamiento formal de la candidatura del dirigente derechista, y se mostró crítico de Lula y del juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes.
Fuente: Infobae
OP: Juan Pablo Amaya
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