El Gobierno depende otra vez del Vaticano y ya hay especulaciones sobre el impacto de una eventual visita del Papa en el año electoral

Entre el silencio de Milei y la cautela oficial, en la Casa Rosada admiten por lo bajo que hay alivio ante la posibilidad de que León XIV no venga. Aguardan lo que decida la Santa Sede

Tras el diagnóstico de cáncer de León XIV, el Gobierno quedó otra vez a la espera de una definición del Vaticano y puertas adentro ya se especula con el impacto que tendría una visita papal en el año electoral.

La Santa Sede, más preocupada por la salud del Sumo Pontífice que por cualquiera de sus actividades programadas, no comunicó cambios aún a los países de la región que aún tiene planeado visitar, incluida la Argentina. Y en la Casa Rosada, si bien quedaron en ascuas y no tienen claridad sobre la posibilidad de que se suspenda o postergue la visita, algunos dirigentes respiraron aliviados.

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Otros abrieron un nuevo interrogante: la posibilidad de que una reprogramación -que reconoció anoche la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva– provoque que el Papa llegue al país en el año electoral.

La de las visitas papales en año electoral no es una regla escrita, pero en general los papas suelen evitarlas. Y si bien no hay una política clara de parte de Robert Prevost al respecto, en mileismo deslizan que en su corto papado por ahora no hay registros de visitas a países en la previa de sus elecciones presidenciales.

El encuentro de Javier Milei con el Papa León XIVEl papa León XIV y el presidente Javier Milei (Foto: Vatican Media)

La visita está prevista para el 8 al 11 de noviembre y, desde que se confirmó, algunos en la Casa Rosada vieron el viaje como un bálsamo político para cerrar el año antes de que arranque la campaña de 2027. Otros reconocieron que estaría atravesado por una lectura social (negativa) del país.

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Una jornada de desconcierto

El Gobierno quedó en ascuas tras conocerse el diagnóstico del Papa. No esperaban que el nódulo fuera maligno. Y creían, contra los pronósticos y análisis de los mejores médicos, que no habría inconvenientes con que pudiera viajar.

Hasta la mañana de ayer, las terminales de contacto con el Vaticano estaban convencidas de que el Papa vendría. Esto a pesar de que en ámbitos de especialistas advertían que el posoperatorio sería complicado. “No es una operación grave” y “no hay riesgo de que no venga” eran las frases que se repetían en el oficialismo.

El diagnóstico tras la operación del papa León XIV fue cáncer de pulmón (Foto: REUTERS/Yara Nardi)El diagnóstico tras la operación del papa León XIV fue cáncer de pulmón (Foto: REUTERS/Yara Nardi)

Los oncólogos suelen recomendar no volar durante tres semanas después de una cirugía de este tipo, un plazo que coincide con el margen del viaje. Se abrieron así las especulaciones sobre si podría volar, cuándo, y qué lugar ocuparía una eventual reprogramación en el calendario político electoral argentino para el oficialismo.

La secuencia del Gobierno evidenció el desconcierto. La conferencia del vocero Adrián Ravier estaba fijada para las 16 y, hasta ese momento, la información que manejaba el Gobierno, transmitida por el vocero vaticano, era que la operación había sido un éxito y que no alteraba la visita. Ravier habló con ese dato. Poco después, cerca de las 17, llegó el segundo parte con la confirmación de la malignidad. Pese al impacto, la agenda oficial siguió su curso. Y la consigna que bajó desde la cúpula fue esperar al Vaticano y mantener la cautela.

Milei le había expresado sus buenos deseos a Su Santidad de cara a la operación, pero después del resultado de la intervención se llamó a silencio, al igual que sus ministros. “Sería caranchear. Ya está, ya dijimos lo que había que decir sobre el tema”, justificaron en Balcarce 50. “Se hará algún ajuste, pero sigue todo normal”, le bajaron importancia en uno de los ministerios.

Por lo bajo era otro cantar. “Nadie va a decirlo, pero es un alivio”, admitieron en el Gobierno, después de semanas de ruidos con la Iglesia y de un dato de pobreza que debilitó el argumento oficial en vísperas de una visita que estaría atravesada por una lectura social del país.

Sea cual sea la decisión, con la enfermedad del Papa otra vez el Gobierno queda a merced de Roma. Durante todo el año esperaron que el Vaticano confirmara el viaje, designara al nuncio y fijara la fecha. Ahora harán lo mismo: la orden es no adelantar nada. “Todas las comunicaciones las hicieron ellos. Por ahora lo único que tenemos es esto”, dijo un funcionario.

La incógnita es si el Vaticano ratifica, ajusta o posterga el viaje, y cuándo lo informa. Hasta entonces, en la Casa Rosada piensan seguir como hasta ahora: esperar, no anunciar y mantener la agenda. Mientras, las especulaciones políticas están en marcha.

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