En tal sentido, Felipe Núñez, director del BICE e integrante del equipo económico, ponderó que “se alcanzó el objetivo de alargar el plazo de los vencimientos a tasas de mercado y sin la incertidumbre que trae aparejada el descalce entre el tipo de cambio al momento de la licitación y el tipo de cambio al momento de la liquidación por parte de los inversores que desean sostener estos instrumentos de cobertura”.
Refinanciamiento del 98% y tasas más altas
En la última licitación de deuda en pesos que figuraba dentro del calendario de Economía, el Gobierno consiguió renovar el 98% de los instrumentos que vencían por más de $9,6 billones, aunque a costa de ofrecer una tasa de interés más alta que en instancias anteriores.
La oferta para esta subasta contempló letras capitalizables, bonos vinculados a la inflación, instrumentos ajustados al dólar y opciones a tasa fija. La intención era extender los plazos de los compromisos asumidos, así como reducir el costo financiero de la deuda, aunque este último objetivo no se alcanzó.
La tasa fija del instrumento con plazo más corto, que finaliza en 2027, subió a 49,16% anual, por encima de la inflación actual de 31,5% y de las proyecciones de 20,1% para 2026, según consultoras locales. De este modo, el Tesoro optó por ofrecer un mayor rendimiento en lugar de volcar más pesos al mercado, mientras que el Banco Central continúa comprando dólares en el mercado cambiario.
Un informe de la consultora Equilibra advirtió que el panorama financiero se complejiza a medida que avanza 2026. Los compromisos con privados presentan un volumen elevado: $11,5 billones el 30 de enero y un máximo de $15,8 billones en febrero. Entre enero y junio, los vencimientos mensuales promedian $12 billones, sobresaliendo los montos de abril ($15,1 billones) y junio ($11,9 billones).
Fuente: INFOBAE
Por: G. Herrera
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