El caso de violencia contra Romina Gaetani: el patriarcado más vivo que nunca

La actriz denunció por lesiones leves a quien fuera su ex pareja Luis Cavanagh, y la justicia actuó de oficio para proteger a una víctima. Sin embargo, en las redes sociales aparece el cantito de la época: “¡denuncia falsa!”. Por qué se insiste con la desestimación de la palabra femenina en un hecho contundente y cómo ayuda la política de desfinanciamiento a esta operación de desprestigio de los feminismos y de quienes denuncian.

Este lunes 29 de diciembre se supo que la actriz Romina Gaetani fue trasladada a un sanatorio de Pilar tras un episodio de violencia ocurrido en su domicilio del Tortugas Country Club. La información fue escueta: una discusión con su ex pareja Luis Cavanagh, golpes visibles en brazos y cadera de ella, la activación del protocolo por violencia de género, una denuncia judicial en curso. Gaetani no habló. No publicó comunicados. No dio entrevistas. Y, sin embargo, habló todo el mundo. Su silencio fue llenado por una maquinaria conocida: sospechas, hipótesis sin prueba, lecturas maliciosas, y una acusación que se repite como un estribillo reaccionario cada vez que una mujer denuncia violencia machista: “denuncia falsa”.

En pocas horas, el eje del debate dejó de ser la agresión denunciada para desplazarse hacia la credibilidad de la mujer agredida: ya sea por su orientación política, por el hecho de pertenecer al colectivo de Actrices Argentinas, por rumores sobre presuntos problemas de consumo o por intentos de culpabilizar su accionar: ¿Por qué no pidió una perimetral? ¿Por qué seguía vinculada a su pareja? ¿Por qué las mujeres “eligen” violentos? Preguntas que no buscan comprender la complejidad de los vínculos de abuso, sino erosionar el relato. No se trata de prudencia judicial sino de una sospecha cargada de ideología: la idea persistente de que las mujeres mienten, exageran o instrumentalizan el sistema penal para su propio beneficio. Una sospecha que, lejos de quedar confinada a trolls anónimos en redes, es amplificada desde medios masivos de comunicación e incluso espacios institucionales.

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