El ciclismo sanjuanino y argentino viste de luto. Este domingo se conoció el fallecimiento de Rolando Tivani, el hombre que sembró la pasión por las dos ruedas en una familia que se convirtió en una de las más emblemáticas y ganadoras del deporte provincial.
Detrás de cada logro, cada embalaje y cada podio de sus hijos Gerardo y Nicolás, estuvo siempre Rolando: un padre que acompañó cada entrenamiento, alentó en cada ruta y transformó el ciclismo en el ADN de su hogar.
Según trascendió, el trágico desenlace ocurrió luego de que Rolando regresara a su casa en Pocito tras hacer lo que más amaba: salir a pedalear. En su vivienda sufrió una descompensación y, a pesar de los esfuerzos, no logró ser reanimado.
El dolor en las redes: “Su pasión, su esfuerzo y el cariño que sembró en cada camino quedarán para siempre en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo”, expresaron desde la comunidad del ciclismo local, donde los mensajes de condolencias para la familia se multiplicaron rápidamente.
Una vida dedicada a las dos ruedas
Rolando no solo fue el formador de sus hijos, sino también un competidor activo y apasionado. Ligado a la categoría Master D de los Veteranos, supo de victorias importantes en la Pista y en la Ruta. De hecho, este mismo año había comenzado la temporada ganando la Doble Cerrillo en su categoría, además de ostentar victorias en el Tour del Sol y participaciones en la Vuelta a San Juan Master.
El legado de un apellido ilustre
En San Juan, hablar de los Tivani es hablar de ciclismo de élite. Rolando fue el encargado de transmitirle los valores del esfuerzo y la disciplina a sus hijos Enrique, Yanina, Gerardo y Nicolás desde muy pequeños, un legado que hoy ya se extendía también hacia sus nietos.
Sin buscar nunca el protagonismo, desde el perfil bajo y el trabajo constante, Rolando fue el sostén invisible de una historia familiar que ya quedó grabada en las páginas de oro del deporte de la provincia.
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