Un 17 de octubre con lealtades divididas. Así encontrará el Día de la Lealtad, siempre importante en el calendario peronista, a las distintas vertientes que conviven en el universo justicialista. Algunos leales a Cristina Kirchner, otros leales a Axel Kicillof, y otros atados a sus distritos, sin entrar en la discusión nacional.
Una buena parte del cristinismo marchará hacia San José 1111 para saludar a la ex presidenta, reivindicar su rol dentro del peronismo y volver a levantar la bandera de “Cristina presidenta”, que se ha convertido en un grito de guerra de ese sector, que mezcla en sus pedidos la libertad de CFK y el reconocimiento de su figura dentro del armado.
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El cristinismo está en pie de guerra con el armado político de Axel Kicillof desde hace tiempo por el lugar que ocupa la ex presidenta en el ecosistema peronista. Pero esa rivalidad se acentuó la semana pasada cuando el Jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, explicó que, según entendía, la decisión del Comité de Derechos Humanos de la ONU, al que acudió la defensa de la ex presidenta, no era vinculante con la justicia argentina.
En los últimos días dos mujeres importantes del cristinismo reaccionaron con dureza contra Bianco y, por elevación, contra Axel Kicillof. Mayra Mendoza dijo en un acto en Solano: “A mi me critican porque no soy careta. Me van a criticar por leal, por defender mi lugar, y prefiero que me critiquen por eso a que lo hagan porque soy una desagradecida. Vamos a trabajar para que Cristina pueda estar libre”.
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Mendoza, al igual que muchos de los dirigentes allegados a la ex mandataria, creen que el gobernador bonaerense es un desagradecido. A la voz de la legisladora provincial se sumó la de la diputada nacional Vanesa Siley. “El que niega eso (en referencia a la vincularidad de lo resuelto por la ONU con la justicia nacional) es porque quiere que Cristina siga presa. Es una actitud pasivo-agresiva. Si pongo en el chat GTP que me describa una actitud pasivo-agresiva, me sale Carlos Bianco”, afirmó.
La interna del peronismo bonaerense atravesará todo el Día de la Lealtad. A una fecha tan simbólica como la del 17 de octubre no le faltarán mensajes que en doble sentido, puñales discursivos o gestos de distanciamiento. Un camino con dirección hacia la ruptura más que a la unidad. Un trayecto imposible para una dirigencia que se hunde en sus desacuerdos, pero que no termina de dividirse.
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Máximo Kirchner no estará en San José 1111. El viernes viajará a Chaco para sumar una nueva recorrida por el interior del país. Visitará una pyme, tendrá una cena dirigentes e intendentes del PJ local y el sábado al mediodía compartirá el acto central del peronismo chaqueño con Jorge “Coqui” Capitanich.
Tal como contó Infobae en otras oportunidades, el líder de La Cámpora viene subiendo el perfil público con visitas y actividades por fuera de la provincia de Buenos Aires. La posibilidad de una candidatura nacional es cada vez mayor, teniendo en cuenta la imposibilidad de CFK de ser candidata y la ruptura existente en el vínculo con Kicillof. En ese contexto, los movimientos de Kirchner son leídos en clave electoral dentro del peronismo.
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El gobernador bonaerense va a encabezar un acto en el Polideportivo de González Catán, en el partido de La Matanza, con todo el esquema del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Será una nueva oportunidad para que Kicillof deje sobrevolando su voluntad de ser candidato a presidente el año que viene y mostrar su distancia de los conflictos internos que sacuden al peronismo bonaerense.
En el municipio que gobierna Fernando Espinoza estarán presentes algunos gremios cercanos al Gobernador, además del Movimiento Evita y Barrios de Pie, dos organizaciones sociales que empujan su candidatura nacional. Lo más importante no es la cantidad de gente que asista al acto, sino el contenido del mensaje de Kicillof, al que en el cristinismo le pusieron el sello de “traidor” y lo acusaron de querer “que Cristina siga presa”.
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Las divisiones son cada vez más profundas y dañinas. Al límite de lo impensando. “Prefiero perder antes de que Axel sea presidente”, confesó un importante dirigente del peronismo que trabaja de lleno en la construcción de una alternativa. La vocación presidencialista de Kicillof, su estrategia -muchas veces cuestionada- y sus decisiones en política electoral generan un rechazo en un sector del peronismo que no puede digerir la posibilidad de que el gobernador bonaerense se pueda convertir en Presidente.
Existe en algunos dirigentes la hipótesis de que, si llegara al poder, Kicillof no tendría el liderazgo suficiente para conducir al peronismo. Sobre todo teniendo en cuenta la gran división interna del espacio y la importante influencia de la figura de Cristina Kirchner sobre un sector de la coalición. “No es jefe. No sabe cómo gestionar el poder”, precisó un dirigente del interior del país.
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En ese clima se va a llevar adelante el Día de la Lealtad. Con un aire espeso, donde todos se miran de reojo y en donde hay proyecciones impensadas. Todo está roto. Muy roto. Tal vez, demasiado roto.
Sergio Massa aún no definió qué hará el próximo sábado. Tampoco el triunvirato de la CGT. Juan Grabois no tiene pensado participar en ningún acto de los que se están organizando. Está concentrado en el armado de un foro de la Fundación para el Desarrollo Humano. Esquivará las esquirlas de la interna bonaerense. Sergio Uñac es probable que haga alguna recorrida territorial y no esté en ningún acto puntual.
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El PJ Federal, por el momento, tendrá agendas separadas. Al igual que los integrantes de La Liga de intendentes. Los jefes comunales bonaerenses se dividirán entre el kicillofismo y el cristinismo. Algunos intentarán hacer pie en el medio con actos en sus municipios. Es probable que cada uno de ellos levante la voz con pedidos de unidad.
En el interior habrá actos centrales en las provincias que conduce el peronismo como La Rioja, La Pampa y Formosa. El caso pampeano es un retrato de las dificultades que afronta el peronismo en este tiempo. En los últimos meses la tensión entre el gobernador Sergio Ziliotto y el ex mandatario Carlos Verna aumentó considerablemente. Una discusión de poder, egos y futuro, donde se empieza a poner en juego la sucesión del actual mandatario.
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Ziliotto convocó a un acto que se realizará en el Club Belgrano, en Santa Rosa, al que no asistirán ni Verna, ni el intendente local, Luciano Di Napoli; ni la intendenta de General Pico, Fernanda Alonso. Estos últimos dos, potenciales candidatos a la gobernación por parte del peronismo. Una muestra de las tensiones existentes, que no desaparecen pese a las convocatorias de unidad.
Una de las particularidades que tendrá el 17 de octubre en el peronismo es la presentación en sociedad de Hazaña Argentina, un espacio que impulsa Alejandro Kim, el dirigente porteño, descendiente de coreanos, que acompañó a Guillermo Moreno el año pasado en Principios y Valores, pero que ahora empezó a transitar su propio camino.
El peronismo afronta un Día de la Lealtad marcado por las guerrillas internas y la falta de un proyecto común que una a todos los sectores, más allá de las diferencias marcadas respecto al gobierno de Javier Milei.
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