Desafío en la cordillera: avanzan a paso firme los trabajos para despejar el acceso a Los Azules

Con un despliegue de maquinaria pesada y personal especializado en avalanchas, se lograron liberar 22 kilómetros de nieve en la traza hacia el proyecto minero en Calingasta. Estiman completar la apertura total a principios de 2027.

La apertura del camino hacia el proyecto minero Los Azules se convirtió en una constante batalla contra las inclemencias del clima cordillerano. Luego del desmontaje del campamento “Candadito” en julio pasado debido a las intensas nevadas, los equipos de trabajo continúan abriéndose paso a paso lento pero seguro sobre una huella de montaña severamente afectada por la acumulación de nieve y el material de arrastre.

Desde el punto de inicio en La Alumbrera —sitio histórico ubicado a unos 30 kilómetros de Villa Calingasta— hasta el frente de las operaciones, se han logrado despejar 22 kilómetros de una traza total que supera los 90 kilómetros. El ritmo de avance oscila entre uno y un kilómetro y medio cada dos o tres días, en un operativo coordinado por el gerente de proyectos civiles del proyecto, Fabio Oriolani.

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La amenaza de las avalanchas y la labor técnica

Uno de los principales riesgos que enfrentan los operarios es la inestabilidad de los mantos níveos. Desde el inicio de las tareas, se han registrado aproximadamente 20 avalanchas en la zona.

Para garantizar la seguridad del personal y los equipos, el especialista en avalanchas Gerardo Alcantar actúa como «punta de flecha», inspeccionando a pie el terreno entre 500 y 1.000 metros por delante de la maquinaria. En cada punto crítico, analiza variables clave como la profundidad, la densidad de la nieve y el impacto del aumento de las temperaturas para evaluar el peligro de nuevos desprendimientos, principalmente en las laderas orientadas al sur.

Monitoreo integral e hídrico

Dado que el espacio físico en la huella es acotado, la presencia de máquinas pesadas en el frente de trabajo está limitada a unidades estratégicas. Para complementar las tareas en tierra, se realizan sondeos aéreos periódicos que permiten evaluar visualmente el estado del camino y detectar la acumulación de nieve en los tramos más altos.

A la par del despeje, especialistas en hidrología —junto al equipo de Soluciones Hídricas de Los Azules liderado por Ramiro Cascón— estudian los volúmenes de agua previstos por el deshielo para identificar las zonas más vulnerables y planificar las obras necesarias. Todo este despliegue forma parte de una solución transitoria mientras avanza el proceso de licitación del camino definitivo de acceso al yacimiento.

Rivero. C

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