Delcy Rodríguez asume la presidencia en Venezuela tras la captura de Maduro

La vicepresidenta Delcy Rodríguez jurará como presidenta de Venezuela en medio de una crisis política sin precedentes, con el nuevo chavismo obligado a gobernar bajo la influencia y vigilancia de Estados Unidos tras la captura de Nicolás Maduro.

La vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez asumirá formalmente la presidencia del país este lunes por orden del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) tras la captura del expresidente Nicolás Maduro por parte de fuerzas de Estados Unidos en un operativo militar sin precedentes. La decisión busca garantizar la continuidad del Estado en un contexto de crisis institucional y presión externa.

Rodríguez, una figura veterana del chavismo y aliada cercana de Maduro, encabezará un nuevo chavismo debilitado que deberá gobernar bajo condiciones marcadas por la intervención y los lineamientos expresados por Washington. El gobierno estadounidense ha señalado que monitoreará de cerca el rumbo político en Venezuela y condicionará su cooperación a “decisiones adecuadas”, según declaraciones de funcionarios de la Casa Blanca.

La administración republicana de Donald Trump ha dejado claro que la sobrevivencia política del chavismo estará atada a los intereses estadounidenses, en particular en materia energética, con expresiones de control sobre recursos clave como el petróleo. Trump y su equipo han advertido que mantendrán “múltiples palancas de presión” para asegurar la protección de los intereses de EE. UU. en la región.

Más allá del relevo formal, el “nuevo chavismo” ya muestra signos de transformación: ya no será el madurismo tradicional con su mezcla de retórica populista y símbolos folclóricos, sino una versión liderada por Rodríguez y su hermano, Jorge Rodríguez, quien podría ser reelecto presidente de la Asamblea Nacional, consolidando un núcleo de poder dentro de un contexto de grandes desafíos.

Delcy Rodríguez deberá navegar no solo la relación con Washington, sino también las tensiones internas dentro del chavismo y las expectativas de la oposición, que reclama transiciones democráticas más abiertas y críticas al legado de Maduro. La supervivencia del gobierno propuesto dependerá de su capacidad de articular alianzas internas y externas, mientras enfrenta una sociedad polarizada y un escenario internacional muy exigente.

La salida de Maduro y la asunción de Rodríguez marcan un hito político en Venezuela, con un cambio de liderazgo que refleja tanto la continuidad de la revolución bolivariana como su adaptación forzada a presiones internas y externas que condicionarán fuertemente la marcha del país en los próximos meses.

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