Debate presidencial: de una “coincidencia básica” en materia impositiva a un festival de cruces y acusaciones económicas

Tanto en el bloque sobre Trabajo y Producción como en el de Desarrollo Humano, Vivienda y Ambiente, la lógica de confrontación terminó prevaleciendo

Los cinco candidatos a la Presidencia de Argentina participan en un segundo debate electoral en el que hablan entre otros asuntos sobre seguridad, trabajo y vivienda, con vistas a los comicios del 22 de octubre (EFE/ Agustín Marcarian POOL)Los cinco candidatos a la Presidencia de Argentina participan en un segundo debate electoral en el que hablan entre otros asuntos sobre seguridad, trabajo y vivienda, con vistas a los comicios del 22 de octubre (EFE/ Agustín Marcarian POOL)

El segundo debate entre candidatos a la primera vuelta de la elección presidencial que tendrá lugar el domingo 22 de octubre tuvo una fuerte coincidencia entre los tres de los partidos que sacaron más votos en las PASO del 13 de agosto pasado. Todos hablaron de reducir los impuestos, de “sacarle los pies de encima” a la producción y al trabajo, idea que también manifestó Juan Schiaretti, el gobernador cordobés y cabeza de la fórmula de Hacemos País.

Sin embargo, la coincidencia entre Sergio Massa, el ministro de Economía y candidato del oficialismo, Javier Milei, el ganador de las PASO por La Libertad Avanza y Patricia Bullrich, la candidata de Juntos por el Cambio, que llegó al debate con la etiqueta de tercera en discordia y obligada a meterse en la pelea para poder llegar a la segunda vuelta, quedó sepultada por la lógica contenciosa del debate.

Schiaretti lo abrió marcando principios con los que solo la candidata de la izquierda, Myriam Bregman disintió: importancia de la seguridad jurídica, una estructura impositiva que no castigue la producción, eliminación de impuestos “distorsivos” y de las retenciones al campo y la agroindustria. Pero esa plataforma de coincidencias se fue desvaneciendo en los diagnósticos y en los cruces.

De la coincidencia a las acusaciones

Porque así como Massa se envaneció de haber terminado con la “mentira” del impuesto a las Ganancias sobre los salarios y haber iniciado la devolución del IVA –que ya alcanzó a 16 millones de personas, precisó- e incluso habló de “simplificación” para evitar que las empresas lidien con los 150 tributos que suman Nación, Provincias y Municipios, sus rivales electorales le enrostraron el aumento de la inflación, la devaluación y el aumento de la pobreza, además de recordarle el reciente “yategate” y otros episodios non sanctos del kirchnerismo

Milei, por caso, le dijo al ministro que en su enumeración de medidas para crear trabajo había omitido al capital, necesario para lograr mayor productividad y mejorar el poder adquisitivo de los ingresos.

Massa, a su turno, acusó a Milei de una agenda de negación de derechos laborales como las vacaciones pagas y la indemnización. Menos sutil, Bullrich le recordó a Massa que el dólar libre se acerca a los mil pesos, lo acusó de generar dos millones de pobres, lo chicaneó con tener en su equipo a “Tongolini” (por el secretario de Comercio, Matías Tombolini) y concluyó con una frase probablemente preparada cuando le dijo que se había propuesto para sacar las papas del fuego, pero terminar haciendo “puré” a la población.

Los saludos entre los 3 principales candidatos, al terminar el debate Crédito: Adrian EscandarLos saludos entre los 3 principales candidatos, al terminar el debate Crédito: Adrian Escandar

Milei no perdió la ocasión de afirmar que el cepo cambiario es una fuente de corrupción y un subsidio a los importadores y a propósito de una reciente frase de Massa en una presentación, dijo que Melconian, el candidato a ministro de Bullrich, le había pedido a Massa “cuidar las SIRA”, por el sistema de administración de importaciones que controla, entre otros, Tombolini.

El candidato libertario aprovechó la oportunidad para señalar que el cepo es una fuente de corrupción y cruzó en simultáneo a Massa y a Bullrich diciendo que Carlos Melconian, el candidato a ministro de Economía de Juntos por el Cambio, le había pedido a Massa que “cuide las SIRAs”, por el cuestionado sistema de administración de importaciones. Milei recordó que el empleo formal está estancado hace más de 10 años y el PBI por habitante cayó 15%. Para salir de esa situación, explicó, es necesario acumular “capital físico y humano”, solo posible en un ambiente de respeto a la inversión y a las ganancias empresarias, lo contrario –subrayó– a lo que hace “la casta”, cuyo gasto genera déficit, emisión, inflación, deuda y tasas de interés más altas, enemigas de la inversión, el empleo y los salarios.

Lejana al estilo académico del libertario, Bullrich contrarrestó a Massa hablando de “la mafia política y sindical del kirchnerismo”, y como ejemplos enumeró “los bolsos de López y el yate de Insaurralde”. Destacó la presencia en el lugar de una empresaria de una láctea familiar que debió cerrar a causa de un bloqueo sindical y concluyó la intervención afirmando que Massa está asociado a sindicalistas “que todos los días cierran empresas y terminan con el trabajo argentino” y que Milei va por el mismo camino. “Vos al lado de Barrionuevo no vas a hacer nada; ya te metiste la casta adentro. Y te lo digo clarito: “las indemnizaciones tienen que ser justas para las dos partes. Hoy no lo son”.

El candidato presidencial de la coalición Libertad Avanza, Javier Milei, a la derecha, se dirige a su rival Patricia Bullrich, de Juntos por el Cambio, durante un debate el domingo (Agustin Marcarian, Pool via AP)El candidato presidencial de la coalición Libertad Avanza, Javier Milei, a la derecha, se dirige a su rival Patricia Bullrich, de Juntos por el Cambio, durante un debate el domingo (Agustin Marcarian, Pool via AP)

El clima no mejoró cuando el tema fueron el desarrollo humano, la vivienda y el ambiente, bloque que Massa aprovechó para proponer un sistema de créditos hipotecarios ajustados a la evolución del salario, lo cual –dijo- está negociando con el sistema financiera, aparte de haber iniciado una tarea de detección de inmuebles ociosos del Estado nacional en todo el país, a partir de lo cual se podrían desarrollar “cos millones de lotes con servicios; agua, cloacas, pavimento y con alumbrado, con inversión pública”.

Bullrich volvió a señalarle al ministro que en el año que lleva como ministro el número de pobres aumentó en dos millones. “¿De qué hablás?, le espetó. “Hoy nadie compra una casa a nadie en la Argentina, nadie puede alquilar, no le alcanza la plata para nada; hablás de un país que no existe. Los únicos que compran casas en este país son los kirchneristas, tus amigos que se compran las casas en todos los countries de la Argentina, los ladrones de siempre que hace 20 años nos vienen robando”.

Milei se atuvo a su estilo de manual de Economía al enumerar los tres “elementos fundamentales” para el desarrollo humano; ingresos, longevidad y educación. Al respecto, afirmó que sus equipos trabajan en un seguro de salud con cobertura universal, coordinada con provincias y municipios

Así, entre cruces y chicanas se diluyó un debate que, extrañamente, se había iniciado con una coincidencia básica: la necesidad de disminuir una presión impositiva que días atrás, en el Coloquio de IDEA en Mar del Plata, el empresariado calificó de “insostenible”.

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