De Villa Mercedes a San Juan en bicicleta: la inspiradora travesía de un cordobés hacia su primer Ironman
Silvio Rodríguez decidió transformar la previa de su debut en el Full Ironman en una aventura de resistencia y solidaridad. Pedaleó más de 400 kilómetros en solitario, cruzó rutas exigentes y compartió en redes sociales los gestos de los vecinos que lo impulsaron a cumplir su meta.
Aferrado a su manubrio y con la ilusión intacta, Silvio Rodríguez emprendió un viaje tan desafiante como conmovedor. Este cordobés salió desde Villa Mercedes con una meta deportiva clara: llegar a la capital sanjuanina para participar, este domingo 1 de noviembre, de su primer Full Ironman. Lejos de optar por un viaje convencional, decidió que el trayecto en bicicleta formara parte de su entrenamiento y de una vivencia inolvidable.
El recorrido comenzó el sábado 24 de octubre, con una primera escala familiar en Villa Mercedes. Desde allí, el domingo temprano, puso marcha rumbo a San Juan en la que sería una de las jornadas más duras de su travesía con destino a El Encón.
Fueron 9 horas y 40 minutos sobre los pedales en los que completó un tramo implacable de 303 kilómetros. Sin embargo, la soledad de la ruta se vio repleta de calidez humana. En el camino, Silvio fue sorprendido por múltiples muestras de apoyo: Tatiana, una ciclista que salió temprano hacia Fraga; Miguel, quien lo alcanzó en moto con provisiones; y David, un vecino villamercedino que montó un puesto de hidratación improvisado con frutas y bebidas energéticas para reponer energías.
No faltaron los sobresaltos —como el susto al esquivar una cabra en plena ruta—, pero su temple lo mantuvo firme hasta El Encón, donde hizo base para descansar.
Para este lunes 26 de octubre, su hoja de ruta marcaba el tramo final: unos 116 kilómetros restantes hasta la Ciudad de San Juan, donde se instaló para aclimatarse y recargar energías de cara al exigente circuito del fin de semana. Antes de partir, el deportista había abierto las puertas de su aventura en redes sociales, invitando a otros a sumarse a pedalear algunos kilómetros y demostrando que, a veces, la mayor fuerza para llegar a la meta no viene de las piernas, sino de la solidaridad de quienes alientan desde la banquina.
OP: Juan Pablo Amaya
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