De San Juan a Europa en plena pandemia: la historia de Amira Tarabay, la jugadora que apostó todo al vóley español
A los 18 años, recién terminada la secundaria y con el mundo paralizado por el COVID-19, Amira cruzó el océano para cumplir su sueño de jugar en Barcelona. Hoy, tras consolidarse en la élite del vóley de Tenerife, reflexiona sobre su crecimiento, el sacrificio del desarraigo y sus ganas de volver a casa.
El amor por el vóley en la vida de Amira Tarabay nació desde su infancia, impulsado por su altura, su entorno familiar y, de manera muy especial, por la constancia y pasión que le transmitió su padre, Robert. Tras dar sus primeros pasos en el Club Banco Hispano y continuar su formación en la Universidad Nacional de San Juan, el deporte dejó de ser un simple pasatiempo para convertirse en su refugio diario y en el motor de su vida.
El salto al viejo continente en plena incertidumbre
Esa misma pasión alimentó un gran sueño: jugar en el exterior. La oportunidad se cristalizó en 2020, justo cuando terminaba la secundaria, comenzaba una carrera universitaria y el planeta entero sufría las restricciones de la pandemia. Sin dudarlo, Amira aceptó una propuesta para sumarse a un club en Barcelona: “Lo primero que dije fue que sí, y que después lo conversaba con mis papás”, recordó.
Los desafíos del profesionalismo y el desarraigo
La aventura implicó enfrentar uno de los retos más duros de su vida: la distancia física de su familia en un contexto global incierto. Además, debió adaptarse a la exigencia del deporte profesional, donde los horarios estrictos, el cuidado riguroso de la alimentación y la presión por rendir transformaron al vóley en un trabajo de tiempo completo.
Tras su paso por la Ciudad Condal, su talento la llevó a Tenerife, donde compitió en la máxima categoría del vóley español en el Club Élite. Al comparar ambas realidades, Amira destaca que, aunque en España la cantidad de jugadoras es mayor, el nivel competitivo depende fundamentalmente de la dedicación de cada deportista.
Un presente de pausa y la mirada puesta en casa
A sus 24 años, y tras años de madurez personal y profesional vividos a miles de kilómetros de casa, Amira se encuentra realizando un paréntesis en el exterior. Con la experiencia de haber cruzado el océano y triunfado, su mayor anhelo actual es claro: regresar temporalmente a Argentina para reencontrarse con sus seres queridos.
OP: Juan Pablo Amaya
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