De las canchas de San Juan a la AFA: la inspiradora historia de Ruth Díaz, la pionera del arbitraje local
Inspirada por su padre, Ruth comenzó a dirigir a los 17 años y superó todo tipo de prejuicios. Tras replantearse su futuro y casi dejar la profesión, un llamado de la AFA le cambió la vida y la convirtió en la primera árbitra sanjuanina en firmar un contrato con la institución.
La pasión por el arbitraje de Ruth Díaz comenzó mucho antes de que tocara un silbato por primera vez. Su padre, árbitro desde hace 25 años, fue quien la introdujo en este mundo y le transmitió el amor por una profesión que hoy define su vida. En diálogo con 0264Noticias, la joven de 27 años repasó el camino que la llevó a hacer historia en el fútbol argentino.
Primeros pasos y sacrificio
Ruth dio sus primeros pasos a los 17 años, cuando su padre la invitó a desempeñarse como asistente en un torneo libre que él dirigía. Desde entonces, entendió que el crecimiento requería esfuerzo propio: destinaba sus primeras ganancias a comprarse el equipamiento necesario, desde el bolso hasta los botines.
Su formación formal comenzó en 2018 y su recorrido incluyó su paso por la Liga Sarmientina —durante casi dos años hasta la pandemia— y luego por la Liga Sanjuanina, además de importantes experiencias en categorías como el Torneo Regional.
Desafíos, prejuicios y resiliencia
El camino no estuvo exento de obstáculos. Ruth debió lidiar con comentarios machistas y cuestionamientos sobre sus conocimientos futbolísticos, especialmente en ligas alejadas de la capital provincial. Con el tiempo, logró imponer su autoridad a base de preparación y seguridad.
Sin embargo, la alta exigencia física y mental le pasó factura: en 2024, el estrés la llevó a considerar abandonar el arbitraje. Fue el consejo de su padre de tomarse un descanso lo que evitó que colgara el silbato.
El llamado que cambió todo
En medio de ese parate, recibió un correo inesperado de Recursos Humanos de AFA. Tras consultar los detalles, supo que se trataba de una pasantía oficial. La noticia desató una profunda emoción y un inolvidable abrazo con su padre, coronando años de sacrificios, pérdidas de reuniones familiares y disciplina estricta.
Hoy, con 27 años y firmando por cuarta vez sus pasantías con la AFA, Ruth representa un orgullo para San Juan y la prueba viviente de que la perseverancia rinde frutos.
OP: Juan Pablo Amaya
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