Junio trae un respiro financiero esperado por más de 10 millones de trabajadores argentinos registrados: la liquidación de la primera cuota del Sueldo Anual Complementario (SAC). Sin embargo, este año el panorama es distinto. Lejos de destinarse al consumo recreativo o las vacaciones, la gran mayoría de los ingresos extras serán absorbidos por la necesidad de sanear las economías domésticas y enfrentar obligaciones impagas.
Según un informe reciente de la consultora Focus Market, se observa un cambio drástico en el comportamiento de los ciudadanos. Mientras que en 2025 solo el 9% utilizaba este dinero para cancelar deudas, en este 2026 esa cifra trepó al 23%. Si a esto se le suma el 16% que planea destinarlo a cubrir gastos básicos como expensas y servicios, el resultado es claro: cuatro de cada diez trabajadores usarán el aguinaldo como una herramienta “defensiva”.
El contexto respalda esta decisión. Los datos del Banco Central (BCRA) señalan un incremento preocupante en la morosidad, con indicadores que alcanzan los dos dígitos tanto en tarjetas de crédito como en préstamos personales, bajo el peso de tasas de interés elevadas y un salario que sigue perdiendo terreno contra el costo de vida.
Recomendaciones para un gasto inteligente
Los expertos en finanzas personales advierten que, ante un sueldo promedio, el aguinaldo es un recurso limitado que debe administrarse con precisión. Nicolás González, especialista en finanzas, es tajante: “Con el aguinaldo, no hay mejor inversión que reducir los compromisos”.
La estrategia sugerida consiste en:
- Identificar el costo: Priorizar deudas con mayor Costo Financiero Total (CFT), como los saldos impagos de tarjetas de crédito.
- Negociar: Analizar el estado de la deuda y, si es necesario, buscar acuerdos antes de que alcancen instancias judiciales.
- Priorizar: Evitar el gasto en bienes suntuosos hasta haber estabilizado los pagos básicos del hogar.
¿Cómo se calcula el aguinaldo?
La normativa vigente (Ley 27.073) establece que el medio aguinaldo equivale al 50% de la mejor remuneración bruta mensual del semestre (enero-junio). Para quienes no completaron los seis meses de trabajo, el cálculo debe ser proporcional a los días efectivamente prestados.
Con el plazo máximo de pago fijado para el 7 de julio, los trabajadores aguardan este ingreso con la esperanza de cerrar el semestre con las cuentas, al menos, un poco más ordenadas.
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