Crisis en la industria del calzado: Topper reduce su producción y enfrenta riesgo de cierre

La planta de Tucumán opera a menos del 30% de su capacidad, afectada por el avance de importaciones y la caída del consumo interno.


La histórica marca de calzado Topper atraviesa uno de los momentos más delicados de su trayectoria en Argentina. Su planta ubicada en Aguilares, Tucumán, funciona actualmente con una fuerte reducción en su nivel de actividad y enfrenta la posibilidad de reconvertirse en una firma orientada a la importación.

El complejo industrial, que durante años fue un símbolo de la producción nacional, hoy opera a menos del 30% de su capacidad instalada. La combinación de apertura de importaciones, caída del consumo y dificultades para acceder a insumos golpeó de lleno a la empresa, que supo vestir a figuras del deporte y equipos emblemáticos del país.

El impacto social es significativo en el sur tucumano, donde la fábrica representa una de las principales fuentes de empleo. En los últimos dos años se perdieron alrededor de 150 puestos de trabajo, según denuncias sindicales, mientras que los operarios que continúan en actividad trabajan jornadas reducidas, con ingresos que se vieron considerablemente afectados.

Desde el sector advierten que el avance del calzado importado —especialmente desde Asia y Brasil— dejó a la industria local en una situación de alta vulnerabilidad. Marcas internacionales como Nike, Adidas y Puma lograron recuperar presencia en el mercado con productos más competitivos en precio, lo que profundizó la crisis de los fabricantes nacionales.

Especialistas señalan que el denominado “costo argentino”, que incluye presión impositiva, logística y dificultades productivas, limita seriamente la competitividad de las empresas locales frente a los productos importados. En este escenario, sostener una producción completamente nacional se vuelve cada vez más complejo.

Algunos analistas consideran que la continuidad de la firma dependerá de medidas que alivien la carga fiscal o de nuevas inversiones que permitan modernizar su esquema productivo. Mientras tanto, la empresa intenta sostener sus ventas mediante promociones y participación en eventos comerciales, aunque el futuro sigue siendo incierto.

La situación de Topper refleja un problema más amplio en la industria argentina: sin condiciones competitivas y estabilidad económica, varias marcas tradicionales podrían quedar relegadas a convertirse en simples importadoras, perdiendo su histórica identidad productiva.

Rivero. C

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