Crimen de Pocito: detienen a un pastor, su cuñado y un allegado de la víctima
Los tres sospechosos fueron apresados tras allanamientos y la investigación refuerza la hipótesis de un homicidio cometido por personas del entorno de José Yáñez.
La investigación por el crimen del productor José Yáñez en Pocito dio un giro en las últimas horas con la detención de tres hombres, todos vinculados de algún modo a la víctima. Los arrestos se concretaron tras una serie de allanamientos y apuntalan la principal hipótesis de los investigadores: el homicidio habría sido cometido por personas de su círculo cercano.
Según fuentes judiciales, los detenidos son Víctor Alomo, un pastor evangélico que vivía frente a Yáñez; su cuñado, Lucas Pereyra, con antecedentes penales; y Jorge Buenanueva, señalado como un allegado de confianza del productor.
El caso genera fuerte impacto por el perfil de los sospechosos. Alomo era conocido en el barrio por su actividad religiosa, ya que organizaba reuniones evangélicas en su vivienda y convocaba a vecinos a encuentros de culto. Además, junto a su esposa realizaba actividades con niños del lugar, a quienes cuidaba y entretenía, registrando incluso sus datos en anotaciones personales.
Al momento de los procedimientos, en la casa del pastor se encontraba alojado otro referente religioso proveniente de Buenos Aires, un dato que también es analizado por los investigadores.
Por su parte, Lucas Pereyra cuenta con antecedentes por portación ilegítima de arma de fuego, amenazas agravadas y lesiones, lo que lo ubica bajo una mirada especial dentro de la causa.
El tercer detenido, Jorge Buenanueva, mantenía un vínculo cercano con la víctima, lo que refuerza la línea investigativa centrada en un hecho perpetrado por alguien conocido.
El fiscal a cargo, Francisco Nicolía, ya había anticipado esta hipótesis luego de los primeros resultados de la autopsia, que determinaron que Yáñez fue asesinado de dos golpes en la cabeza. Además, los peritajes descartaron signos de ingreso forzado en la vivienda, lo que sugiere que el atacante habría tenido acceso sin necesidad de violentar el lugar.
Los tres sospechosos, todos mayores de 40 años, permanecen detenidos a disposición de la Justicia mientras avanzan las medidas para establecer el grado de responsabilidad de cada uno en el hecho.
El crimen también expuso una situación llamativa: ocurrió a escasos 30 metros de la Unidad Operativa Pocito Este, ubicada frente a la vivienda de la víctima. Sin embargo, ningún efectivo policial advirtió movimientos o ruidos que permitieran evitar el ataque, un punto que también forma parte del análisis en la investigación.
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