Crece la tensión en Medio Oriente: Estados Unidos e Irán profundizan los ataques y aumenta el riesgo de un conflicto regional

La ofensiva militar estadounidense ingresó en su segundo día con nuevos bombardeos sobre objetivos iraníes, mientras Teherán respondió con acciones en distintos puntos de la región. La crisis impacta en el mercado petrolero y amenaza con extenderse a Yemen y otros países vecinos.

La confrontación entre Estados Unidos e Irán se intensificó este lunes con una nueva serie de ataques militares que profundizan la disputa por el control estratégico del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio mundial de petróleo. La escalada también complica los esfuerzos diplomáticos que buscaban contener el conflicto y evitar una guerra de mayor alcance.

El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que llevó adelante una nueva operación contra sistemas de defensa aérea, radares costeros, plataformas de misiles y capacidades de drones iraníes. En paralelo, autoridades de Teherán mantuvieron contactos con mediadores de Qatar, Pakistán y Omán en un intento por reactivar las negociaciones y frenar el deterioro de la situación.

Según medios iraníes, los ataques estadounidenses dejaron al menos dos personas fallecidas y tres heridas en la provincia de Juzestán, una región clave por su producción petrolera. Además, se registraron explosiones en las cercanías de Bandar Abbas y en la isla de Qeshm, ubicadas sobre el golfo Pérsico.

Como respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní aseguró haber lanzado ataques dirigidos contra objetivos en Baréin, Jordania, Kuwait y Omán. Las autoridades bareiníes denunciaron que los proyectiles pusieron en peligro a la población civil, mientras que Jordania informó haber interceptado cuatro misiles. A su vez, Irán realizó disparos de advertencia contra dos embarcaciones que intentaban atravesar el estrecho de Ormuz.

La incertidumbre generada por la escalada militar tuvo un impacto inmediato en los mercados internacionales. El precio del petróleo Brent llegó a registrar un incremento cercano al 5% antes de estabilizarse alrededor de los 78 dólares por barril, reflejando la preocupación por posibles interrupciones en el suministro energético global.

Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, sostuvo que ambas partes habían estado cerca de alcanzar un entendimiento durante el fin de semana, aunque aseguró que un ataque con drones contra un buque terminó por frustrar las conversaciones.

El conflicto también sumó un nuevo foco de tensión en Yemen. El vocero militar de los hutíes, Yahya Saree, advirtió que el bombardeo contra el aeropuerto de Saná “no quedará sin respuesta ni sin castigo”, lo que alimenta los temores de una expansión de las hostilidades hacia otros escenarios de Medio Oriente. Con el frente diplomático debilitado y los enfrentamientos en aumento, la comunidad internacional sigue de cerca una crisis que podría tener consecuencias para la estabilidad regional y la economía mundial.

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