Con menos agua de la prevista, el Gobierno y regantes deberán pactar nuevos recortes
El déficit hídrico se profundiza y el sistema necesita reducir entregas para no comprometer las reservas estratégicas.
Con un aporte hídrico muy por debajo de lo proyectado, la provincia enfrenta un escenario complejo que obliga a replantear la distribución del recurso. El río San Juan registró cerca de un 40% menos de caudal respecto a lo estimado y, con el cierre de la temporada alta, el Gobierno deberá consensuar con los regantes nuevos recortes para evitar que los embalses vuelvan a quedar en niveles críticos.
El sistema integrado por los diques Los Caracoles, Punta Negra y Ullum se encuentra muy cerca de su cota mínima de seguridad. En el caso de Ullum, el nivel ya está por debajo de ese límite, lo que deja al sistema con un déficit total de 19,2 hectómetros cúbicos (hm³).
La situación es especialmente sensible si se considera que cada jornada de riego agrícola demanda cerca de 3 hm³ y que el agro concentra más del 80% del consumo de agua en la cuenca. De allí la necesidad de redefinir el esquema de entrega para sostener las reservas estratégicas y evitar un nuevo período prolongado con los tres embalses en rojo.
Un alivio que no alcanzó
Luego de atravesar la peor crisis hídrica en décadas, los diques habían logrado una recuperación parcial durante el año hídrico 2024-2025. En ese período, el río San Juan aportó 1.250 hm³, lo que permitió recomponer niveles y dejar atrás, aunque sea temporalmente, la situación crítica que tuvo su punto más grave en 2021-2022.
Sin embargo, ese respiro duró poco. Para la actual temporada se esperaba un derrame cercano a los 950 hm³, pero las proyecciones ahora indican que el volumen final estará entre 531 y 614 hm³, muy lejos de lo necesario para mantener sin ajustes el esquema habitual de distribución.
Tres escenarios y una prioridad
Desde la Secretaría de Agua y Energía explicaron que la prioridad será garantizar entre 120 y 130 hm³ destinados al consumo humano, lo que implica sostener el nivel del dique Ullum para no comprometer la toma del sistema de agua potable. A esto se suman alrededor de 100 hm³ que se pierden por evaporación.
En cuanto al agro, se evalúan tres posibles escenarios. En el más desfavorable, con un derrame de 531 hm³, se podría distribuir apenas el 62,63% del volumen habitual. Si el río aporta 572 hm³, la entrega ascendería al 67,53%. En el escenario más optimista, con 614 hm³, la distribución alcanzaría el 72,49%, lo que igualmente implicaría una reducción respecto al promedio de los últimos años.
Entre las medidas en análisis figuran ampliar los días de corta, aplicar coeficientes de reducción en la entrega, alternar canales principales y profundizar el uso de tecnología para optimizar el riego. La decisión final se definirá en el Consejo de Hidráulica, donde Gobierno y regantes deberán acordar cómo administrar un recurso cada vez más escaso.
El desafío no solo pasa por atravesar lo que resta del año hídrico, sino por preservar las reservas para el próximo ciclo. En un contexto de sequía persistente, la administración eficiente del agua vuelve a convertirse en un eje central para la provincia.
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