El resultado del test de alcoholemia terminó de complicar la situación judicial del camionero mendocino que protagonizó una extensa y peligrosa persecución policial durante la madrugada del martes. El conductor registró 1,50 gramos de alcohol por litro de sangre, una cifra que triplica el máximo permitido de 0,50 g/l y que será determinante en la causa.
El episodio comenzó cerca de las 2:55 sobre la Ruta Nacional 141, en el sector conocido como Cuestas de las Vacas, cuando efectivos de la Policía Rural intentaron detener un camión Scania blanco cuyo conductor evidenciaba un notorio estado de ebriedad. Lejos de obedecer la orden, el hombre embistió al personal policial y chocó contra una motocicleta oficial. Como consecuencia, un efectivo resultó herido y debió ser asistido por personal de salud, aunque se informó que se encuentra fuera de peligro.
Tras el ataque, el camionero escapó y dio inicio a una persecución que se extendió por la Ruta 141 y luego por la Ruta Nacional 20. Durante más de 80 kilómetros realizó maniobras temerarias, invadió carriles contrarios y desoyó reiteradas señales de detención, sirenas y balizas, generando un serio riesgo para otros conductores.
El operativo finalizó en la localidad de Las Trancas, en el límite con la provincia de San Luis, donde un despliegue coordinado logró interceptar el vehículo. El conductor fue identificado como Edgardo Gastón Algañaraz, de 50 años, domiciliado en Luján de Cuyo, Mendoza, y quedó aprehendido a disposición de la Justicia.
En las próximas horas se llevará a cabo la audiencia de formalización, en la que la Fiscalía avanzará con las imputaciones por conducción en estado de ebriedad y atentado contra la autoridad, además de evaluar posibles cargos por lesiones, daños y resistencia a la autoridad. El elevado nivel de alcohol detectado en sangre será uno de los elementos centrales para agravar la acusación.
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