Boca Juniors avanzó en Salta con un Bareiro letal y dejó en el camino a Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy
Con autoridad, eficacia y una pizca de voracidad ofensiva, Boca Juniors superó 2-0 a Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy en el estadio Padre Ernesto Martearena y selló su clasificación a la próxima fase de la Copa Argentina. En una noche donde el Xeneize apostó por la rotación, apareció un nombre propio que brilló con intensidad: Adam Bareiro.
El delantero paraguayo tuvo un debut goleador soñado con la camiseta azul y oro. A los 40 minutos del primer tiempo, tras una asistencia precisa de Lucas Janson, Bareiro definió con categoría ante el arquero Nicolás Dormisch y abrió el marcador. Fue el primer golpe de una actuación que terminaría siendo decisiva.
En el complemento, Boca volvió a lastimar en el momento justo. A los 12 minutos, Bareiro se elevó en el área y conectó de cabeza un centro desde la izquierda para firmar su doblete y el 2-0 definitivo. Letal, clínico y oportuno, el atacante dejó su sello antes de retirarse a los 23 minutos del segundo tiempo, ovacionado tras una actuación que encendió ilusiones.
El conjunto de Chivilcoy intentó reaccionar, pero se topó con una defensa firme y ordenada, que respondió con solvencia cada vez que fue exigida. En el tramo final, Boca incluso estuvo cerca de ampliar la ventaja con un remate de Malcom Braida que se estrelló en el palo, además de otras situaciones que obligaron a Dormisch a lucirse bajo los tres palos.
Sin sobresaltos y con pasajes de buen fútbol, el equipo de la Ribera cumplió con su objetivo: avanzar, dar rodaje a variantes y sumar confianza en el torneo más federal del país. En la próxima instancia, el Xeneize aguardará por el ganador del cruce entre Sarmiento de Junín y Tristán Suárez.
Boca sigue en carrera. Y con Bareiro en modo depredador del área, la ilusión empieza a tomar forma.
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