Anthropic denuncia por robo a tres competidores chinos
Alega que desde China se aprovecharon de su IA Claude para “destilar” información que permitió a las empresas asiáticas mejorar sus algoritmos a muy bajo costo.

La empresa estadounidense de Inteligencia Artificial, Anthropic, denunció por robo a tres competidores chinos. De acuerdo con la acusación, DeepSeek, MiniMax y Moonshoot AI hicieron una “destilación” de sus datos a través de Claude, el chatbot de la empresa norteamericana, para fortalecer sus sistemas.
Esta destilación consiste en aprovechar los mejores resultados de una IA más potente para mejorar la capacidad de otras nuevas tecnologías, que en este caso serían las de China, para crear versiones más baratas y pequeñas de sus modelos.
Ante esta situación Anthropic catalogó a la presunta maniobra como un robo de propiedad intelectual y emitió un comunicado. “Estas campañas están creciendo en intensidad y sofisticación”, lamentó la empresa poseedora de Claude. Es que la denuncia contra DeepSeek, MiniMax y MoonShoot AI llega a poco menos de un mes de que OpenAI, creadora de ChatGPT, haya realizado acusaciones del mismo estilo.
Según Anthropic solamente MiniMax generó más de 13 millones de intercambios en la campaña más grande de todas. La denuncia argumenta que las mejoras en las IA chinas fueron gracias al robo contra Claude debido a que todas las campañas se habrían concentrado en áreas que tienen a este chatbot como líder: el razonamiento agente, la codificación y el uso de herramientas.
El caso OpenAI
La empresa de IA creadora de ChatGPT se comunicó con legisladores estadounidenses para tratar este tema a principios de febrero. Al igual que Anthropic, acusan a sus competidores chinos por “aprovecharse de las capacidades desarrolladas por OpenAI y otros laboratorios fronterizos de Estados Unidos”.
Sin embargo el estudio sobre el tema comenzó a principios de 2025, cuando una IA generativa de DeepSeek logró resultados similares a ChatGPT y a otros chatbots norteamericanos.
De todas formas en una primera instancia no hubo acusaciones de robo, si no temores estadounidenses por la presencia de China en el área de la Inteligencia Artificial, un espacio de desarrollo y avance tecnológico clave en una feroz competencia entre las potencias asiática y norteamericana.
Anthropic vs China
La última empresa presuntamente perjudicada por el robo de propiedad intelectual señala que DeepSeek, MiniMax y Moonshoot AI se aprovecharon de Claude en 16 millones de intercambios y con 24 mil cuentas falsas.
En caso de ser cierta la denuncia, las empresas chinas habrían obtenido capacidades con las que no contaban antes evitando desprenderse de grandes sumas de dinero. Así además habrían eludido el control de exportación de tecnología estadounidense en un área sensible como lo es la IA en esta época.
La postura de Anthropic, que es también el motivo de su acercamiento a los legisladores estadounidenses como hizo OpenAI, es que se trata de un nuevo riesgo para la seguridad de Estados Unidos. También sostienen que las empresas chinas acusadas no van a mantener alejada la información disponible de usos indebidos o no recomendables tales como el desarrollo de armas biológicas o los ciberataques.
Ante este contexto Anthropic le pidió ayuda a la administración del presidente Donald Trump y a otras compañías del sector ya que se enfrenta, en sus propias palabras, a algo que ninguna empresa podría en soledad.
La mirada académica
Javier Blanco es doctor en informática por la Universidad de Eindhoven, profesor titular de la Universidad Nacional de Córdoba y director allí de la Maestría en Tecnología, Política y Cultura. Y declaró a Página/12: “Cuando se entrena un nuevo modelo de lenguaje de IA generativa –como hicieron las empresas chinas acusadas– hay un gasto computacional enorme: el proceso implica una realimentación larga; y se entrena a los algoritmos hasta que algunos parámetros converjan y se estabilice el modelo. Hay diversas técnicas de acelerar la convergencia. La técnica de “destilación” aprovecha otros modelos existentes –por ejemplo Claude– para entrenar mucho más rápido a un nuevo modelo. Y esto permite reducir el conjunto total de datos de entrenamiento. Quienes construyeron el modelo inicial –Anthropic, creadora de Claude– se quejan de que están aprovechándolo para crear otro que “compite” con el original. Y justamente por eso, es mucho más barato de producir. Más allá de la veracidad de esta afirmación y frente a los enormes costos que está insumiendo la construcción de estos sistemas de IA, la posibilidad de aprovechar los recursos computacionales ya invertidos antes para construir nuevos sistemas, parece una buena idea”.
–¿Implica también ahorrar recursos naturales?
–La “destilación” de modelos existentes “resuelve” un poco el tema de la poca
disponibilidad de agua, energía y otras materias primas que implica generar esta tecnología. Y atenúa otro problema que tienen las empresas que las generan: la falta de un retorno de inversión satisfactorio en los modelos de negocio de la IA. Disponer de modelos abiertos y modificables podría ser un buen camino para construir un ecosistema digital sustentable, que reduzca el costo energético y donde la destilación pueda realizarse de manera más precisa y controlada, aprovechando el gasto computacional ya realizado por otros, para acortar los tiempos de desarrollo y reducir la infraestructura necesaria para los sistemas por venir. Es claro que no es esta la dirección preferida por las corporaciones de Silicon Valley: pretenden mantener la iniciativa restringiendo el acceso a otros actores, luego de haberse apropiado de una parte importante de las producciones culturales accesibles en la red sin pagar derechos de autor.
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