Alerta en Rivadavia: Falla en una estación de servicio bañó de gas y aceite a casas vecinas

Un desperfecto en un compresor de la YPF ubicada en San Miguel y República del Líbano provocó daños en el Loteo Carrillo. Los vecinos denuncian que los ruidos y fallas son una constante desde hace meses.

Lo que debía ser un mediodía tranquilo de sábado se convirtió en una pesadilla para las familias del Loteo Carrillo, en Rivadavia. Una falla mecánica en la estación de servicio YPF de la zona derivó en la liberación de una mezcla peligrosa de gas tóxico, aceite y agua que impactó directamente sobre las viviendas colindantes.

Una “lluvia” de sustancias peligrosas

El desperfecto técnico se originó en uno de los compresores de la estación. Según relataron los damnificados, la presión expulsó una sustancia que terminó depositándose sobre:

  • Techos y fachadas de las viviendas.

  • Vehículos estacionados en la vía pública.

  • Artefactos eléctricos que sufrieron daños tras el contacto con el material.

Ante la magnitud del hecho, personal de Bomberos y del área de Medio Ambiente debieron intervenir de urgencia. Como medida de seguridad, se realizó un corte total de tránsito y se suspendió la venta de gas en la estación para evitar riesgos de explosión o intoxicaciones masivas.

Un reclamo que lleva seis meses

Para los vecinos de la intersección de San Miguel y República del Líbano, lo ocurrido no fue una sorpresa. Desde que la estación fue inaugurada hace aproximadamente medio año, la convivencia ha sido difícil.

“Venimos reclamando por los ruidos constantes del compresor y por lo cerca que está el sistema de nuestras casas”, explicaron algunos de los afectados, quienes ahora exigen que la empresa se haga cargo de los daños materiales y que las autoridades garanticen que no volverá a ocurrir.

Evaluación de daños

Actualmente, técnicos y peritos trabajan para determinar si la estación puede seguir operando con normalidad o si requiere reformas estructurales en su sistema de compresión. Mientras tanto, el Loteo Carrillo permanece en estado de alerta, esperando que este “punto de inflexión” obligue a la firma a tomar medidas de seguridad definitivas.

POR LIC. EUGENIA VILA

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