A un mes del cierre de Fate, el mercado regional del neumático enfrenta un escenario cada vez más desafiante. En Brasil, principal polo productivo de la región, la creciente penetración de productos importados —especialmente de origen asiático— genera alarma en la industria local y plantea un posible efecto dominó sobre países como Argentina.
La advertencia fue realizada por la Asociación Nacional de la Industria del Neumático (Anip), que describió una transformación profunda del mercado. En los últimos años, la participación de neumáticos fabricados en Brasil cayó de forma sostenida, pasando del 73% en 2020 a apenas el 41% en 2025. El dato más crítico se registró en enero, cuando la cuota de producción local descendió al 28%, un mínimo histórico.
Detrás de este fenómeno aparece una fuerte asimetría de precios. Según denuncian fabricantes brasileños, muchos neumáticos importados ingresan a valores que no cubren los costos de producción, lo que dificulta competir en igualdad de condiciones. Además, advierten que algunos de estos productos no cumplen con estándares ambientales exigidos a la industria nacional.
El avance de estas importaciones tiene como principal origen a China, aunque también participan otros países como Vietnam, Camboya e Indonesia. En muchos casos, se trata de estrategias comerciales diseñadas para eludir barreras arancelarias en mercados más protegidos.
La situación se agrava por el esquema impositivo. Mientras países como México aplican aranceles de hasta el 35%, en Brasil las tasas son considerablemente menores: 25% para neumáticos de autos y 16% para camiones, con períodos recientes incluso sin arancel. En Argentina, el arancel extrazona también se ubica en el 16% desde 2025.
El impacto ya se refleja en las ventas. En enero, los fabricantes brasileños registraron una caída interanual del 11,5%, con retrocesos más pronunciados en segmentos clave como los neumáticos para camiones. A su vez, las terminales automotrices redujeron la demanda local al optar por importar sus propios productos desde Asia.
Frente a este escenario, el sector comenzó a reaccionar. La Anip impulsó un reclamo conjunto que derivó en la creación de un grupo de trabajo gubernamental para analizar medidas que equilibren el mercado. Entre las opciones se evalúan mayores controles a las importaciones, investigaciones antidumping y subas arancelarias.
También se discuten políticas para fortalecer la producción nacional, como priorizar fabricantes locales en compras públicas o impulsar financiamiento para el recambio de neumáticos, especialmente en el transporte de cargas.
En este contexto, el caso argentino aparece como un espejo cercano. Tras el cierre de Fate, el país quedó con solo dos grandes plantas activas —Bridgestone y Pirelli— que emplean a unos 4.000 trabajadores. El equilibrio entre apertura comercial y protección industrial sigue siendo un desafío pendiente.
A futuro, la competencia podría intensificarse aún más. La firma china Linglong Tire anunció la instalación de una fábrica en Brasil, con producción prevista a partir de 2027. Este movimiento marcaría un cambio estratégico: pasar de exportar a producir localmente, consolidando su presencia en el mercado regional.
Así, la industria del neumático en Sudamérica enfrenta un punto de inflexión, con riesgos concretos para el empleo, la inversión y el desarrollo tecnológico si no se logran mecanismos que equilibren la competencia.
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