Alerta en el comercio sanjuanino: la caída del salario dispara la morosidad y recorta los planes en cuotas

Desde la Cámara de Comercio advierten que los créditos informales alcanzan hasta un 50% de mora en los departamentos, mientras las familias postergan el pago de deudas para priorizar la compra de alimentos.

La constante pérdida del poder adquisitivo golpea de forma directa la actividad mercantil en San Juan. Hermes Rodríguez, titular de la Cámara de Comercio de la provincia, encendió las alarmas sobre el marcado incremento en los índices de morosidad, afectando principalmente a aquellos rubros básicos financiado mediante crédito propio.

El sector de calzado e indumentaria encabeza la lista de los más perjudicados. Según el dirigente, es habitual observar durante los primeros días de cada mes largas filas en zapaterías y locales textiles; sin embargo, no responden a nuevas operaciones, sino a clientes golpeados que acuden a ponerse al día con cuotas atrasadas.

El cuello de botella en los departamentos

La problemática se profundiza de forma crítica hacia el interior de la provincia, donde predomina el financiamiento informal basado en la confianza entre comerciantes y vecinos. Rodríguez detalló que en las comunas alejadas el nivel de incumplimiento en los pagos se ubica en una franja preocupante de entre el 30% y el 50%, poniendo en riesgo la sustentabilidad de las Pymes de la zona.

La brecha entre los salarios y el costo de vida obliga a los consumidores a reestructurar sus prioridades, relegando el cumplimiento del crédito comercial para garantizar bienes alimenticios y servicios básicos. En el plano nacional, las estimaciones sugieren la existencia de más de 3 millones de personas categorizadas directamente como incobrables.

Restricciones para el crédito

El fenómeno también encogió la oferta de promociones y herramientas de compra. Gestiones recientes con entidades bancarias locales confirmaron que los elevados índices de morosidad impiden habilitar programas de financiamiento en más de tres cuotas. De este modo, se consolida un círculo vicioso que limita el consumo y compromete seriamente los márgenes operativos del comercio sanjuanino.

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