Alarma científica: San Juan enfrentará una caída extrema de su caudal de agua hacia 2030
Un estudio del CONICET y la UNSJ proyecta que, en menos de una década, el río San Juan traerá apenas la mitad del agua que la provincia necesita para funcionar. Advierten por una crisis hídrica sin precedentes.
Un reciente informe elaborado por investigadores del CONICET y la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) ha puesto cifras a un temor que crece año tras año: el río San Juan se está secando de forma sostenida. Según el estudio encabezado por el especialista Cristian Villarroel, la provincia se encamina hacia un “escenario de colapso” entre los años 2030 y 2035.
La brecha entre oferta y demanda
La provincia consume anualmente unos 1.200 hectómetros cúbicos de agua para mantener sus cultivos, sus industrias y su población. Sin embargo, el modelo estadístico basado en registros desde 1909 hasta la actualidad indica que, para la próxima década, el río apenas entregará 680 $hm^3$.
Esta diferencia de casi el 50% plantea un desafío existencial para la economía local, basada principalmente en la agricultura bajo riego. “Los caudales futuros difícilmente logren cubrir la demanda de manera estable”, advierte el informe, que atribuye este fenómeno a la retracción de glaciares y la falta de nevadas en la cordillera.
Sin margen de maniobra
El estudio divide el futuro cercano en dos etapas. En la primera (2026-2029), el agua alcanzará apenas para el día a día, lo que impedirá que los diques recuperen sus niveles de reserva. Esto significa que San Juan entrará a la “zona de crisis” de 2030 con sus embalses vacíos, eliminando cualquier red de seguridad frente a la sequía.
Urgencia política
Para los investigadores, el tiempo de la especulación se terminó. El informe concluye que es urgente e imperativa una planificación de políticas de adaptación. Esto incluye desde la tecnificación total del riego agrícola hasta cambios en la cultura del consumo domiciliario y una gestión más estricta de los recursos subterráneos.
San Juan se enfrenta a su mayor reto histórico: aprender a vivir y producir con la mitad del agua que utilizó durante el último siglo.
POR LIC. EUGENIA VILA
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