Un episodio tan insólito como grave ocurrió cuando un hombre de 79 años terminó herido de bala tras un accidente con el arma de fuego que portaba por temor a un asalto. El hecho derivó en una intervención quirúrgica y en una causa judicial que finalmente tuvo una salida alternativa.
Según informaron fuentes judiciales, todo ocurrió cerca de las 22.30, luego de que un llamado al 911 alertara sobre un disparo dentro de una vivienda. Al arribar al lugar, efectivos policiales encontraron al jubilado con una herida sangrante en el tobillo izquierdo. Rápidamente se confirmó que no se trataba de un hecho delictivo, sino de un disparo accidental.
De acuerdo a la reconstrucción, el hombre había salido a mover su vehículo y llevaba consigo un arma de fuego por miedo a ser asaltado. Al regresar al domicilio e intentar cerrar la puerta con llave, el arma se le cayó al piso y se accionó de forma involuntaria. El proyectil impactó directamente en su propio tobillo.
Horas más tarde se constató que la bala había quedado alojada en la pierna, por lo que debió ser sometido a una cirugía para extraer los fragmentos. Durante su internación, permaneció bajo custodia policial mientras avanzaba la investigación judicial.
La causa fue caratulada como tenencia de arma de fuego de uso condicional y quedó a cargo de la fiscal Virginia Branca. Debido a la edad del imputado, se dispuso que cumpliera detención domiciliaria de manera preventiva.
Finalmente, la Justicia de San Juan resolvió otorgarle la suspensión del juicio a prueba por el plazo de un año. Como parte del acuerdo, el hombre deberá abonar una reparación simbólica de $100.000 a la fundación FundaME, suma que deberá ser depositada en un plazo de siete días.
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