A 40 años de la Tragedia de El Tambolar: seis sobrevivientes reconstruyen el día que marcó a San Juan
El 23 de enero de 1986, un micro que trasladaba a la Banda de Música del RIM 22 cayó al vacío en El Tambolar y dejó 17 víctimas fatales. Cuatro décadas después, seis sobrevivientes se reencontraron para compartir, en primera persona, los recuerdos de una noche que cambió sus vidas.
El Tambolar no es solo un tramo de montaña: es una herida abierta en la memoria colectiva de San Juan. A 40 años de uno de los siniestros viales más trágicos de la provincia, seis sobrevivientes de aquel accidente volvieron a encontrarse para reconstruir, desde sus voces, lo ocurrido la noche del 23 de enero de 1986, cuando un micro que regresaba de Calingasta se precipitó al vacío con 42 personas a bordo.
El homenaje tuvo lugar en la Plaza Santa Cecilia, en Marquesado, donde una placa recuerda a las 17 personas que perdieron la vida. Allí, Pablo Sotelo, Jorge Iñon, Víctor Hugo Riveros, Ángel Delfino, Eduardo Esquivel y Rodolfo Arce compartieron recuerdos atravesados por el dolor, la supervivencia y los gestos de humanidad que permitieron salvar vidas en medio de la oscuridad y el terreno hostil.

Los relatos coinciden en una sensación: la velocidad del micro en el descenso, la sorpresa del impacto y el silencio inmediato que antecedió a los gritos. Algunos lograron reaccionar y escalar la pendiente para pedir ayuda; otros permanecieron horas en la quebrada hasta la llegada de los rescatistas y los helicópteros. En ese contexto extremo, la solidaridad fue clave: automovilistas que dieron aviso, personal del Club Andino Mercedario que colaboró en el rescate y choferes y enfermeros que asistieron a los heridos en condiciones críticas.
Cada testimonio aporta una pieza a la reconstrucción del hecho. Desde el joven músico que intuía que algo malo podía pasar, hasta el padre que viajaba con su hijo sin imaginar el riesgo; desde quienes cargaron heridos cuesta arriba hasta quienes despertaron en un hospital sin saber cuántos amigos habían quedado en el camino. Todos coinciden en que, después de aquella noche, la vida se mira distinto.

Con el paso de los años, el recuerdo se transformó también en memoria activa. La Banda del RIM 22 fue rebautizada como “Banda Militar El Tambolar”, en homenaje a sus integrantes caídos. Y en cada aniversario, el “Toque del Silencio” vuelve a sonar como símbolo de respeto y unidad.
A cuatro décadas de la tragedia, los sobrevivientes no solo recuerdan el horror del accidente, sino también la fuerza que los sostuvo entonces y los reúne hoy: la de mantener vivos los nombres y las historias de quienes no regresaron.
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