Murió Elsa Pavón, la primera Abuela de Plaza de Mayo en recuperar a su nieta

La cofundadora de la organización tenía 90 años. Su caso fue el primero resuelto con el Índice de Abuelidad, clave para la restitución de nietos apropiados.

Elsa Pavón, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, murió hoy a los 90 años. Su historia marcó un antes y un después en la lucha por la identidad: fue la primera abuela en lograr la restitución de su nieta, secuestrada durante la última dictadura cívico militar.

La noticia fue confirmada este jueves por el medio platense 0221. Pavón era madre de Mónica Grinspon, quien fue secuestrada el 18 de mayo de 1978 junto a su pareja, Claudio Logares, y la hija de ambos, Paula, que tenía apenas 23 meses.

Con el regreso de la democracia, en 1984, Elsa Pavón logró reencontrarse con su nieta Paula. Este caso fue el primero en resolverse gracias al Índice de Abuelidad, una herramienta científica que permitió demostrar el vínculo genético entre nietos apropiados y sus abuelos y abuelas.

El método, que sigue vigente, fue fundamental para avanzar en la restitución de la identidad de cientos de hijos de desaparecidos.

La historia de Elsa Pavón se convirtió en símbolo de la búsqueda incansable de las Abuelas de Plaza de Mayo. Su experiencia abrió el camino para que otras familias pudieran reencontrarse con sus nietos y nietas, víctimas del plan sistemático de apropiación durante la dictadura.

La organización que ayudó a fundar continúa trabajando para restituir la identidad de quienes aún faltan encontrar.

El secuestro de su hija y su nieta en Uruguay

El 18 de mayo de 1978, Mónica Grinspon y Claudio Logares fueron secuestrados junto a Paula en Montevideo, Uruguay, donde vivían. La pareja fue trasladada a la Argentina y permaneció detenida en distintos centros clandestinos, entre ellos la Brigada de Investigaciones de San Justo y el Pozo de Banfield. Ambos continúan desaparecidos.

Después del operativo, Paula quedó en manos del entonces subcomisario de la Policía Bonaerense Rubén Lavallén y su esposa, Raquel Leiro, quienes la inscribieron como hija propia. La niña tenía apenas 23 meses cuando fue separada de sus padres y privada de su identidad.

Elsa Pavón comenzó entonces una búsqueda incansable para encontrar a su nieta. A partir de una denuncia que llegó a Abuelas de Plaza de Mayo, Paula pudo ser localizada en Buenos Aires en julio de 1983. Sin embargo, todavía faltaba demostrar legalmente el vínculo familiar y conseguir que recuperara su verdadera identidad.

Elsa Pavón fue una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo junto a Estela de Carlotto. REUTERS/Francisco Loureiro
Elsa Pavón fue una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo junto a Estela de Carlotto. REUTERS/Francisco Loureiro

En junio de 1984, los estudios genéticos confirmaron que la niña era hija de Mónica Grinspon y Claudio Logares y nieta de Elsa Pavón. El 13 de diciembre de ese año, la Justicia ordenó la restitución de su identidad. Fue un fallo histórico: por primera vez, los análisis genéticos fueron aceptados como prueba judicial para resolver un caso de apropiación durante la dictadura.

La historia familiar, sin embargo, todavía tiene una búsqueda pendiente. Al momento del secuestro, Mónica Grinspon estaba embarazada. Por eso, además de recuperar a Paula, Elsa y el resto de la familia buscaban a otro nieto o nieta que podría haber nacido durante el cautiverio de su madre.

El aporte científico que cambió la búsqueda de Abuelas

El caso de Paula también fue un punto de partida para el desarrollo de nuevas herramientas científicas al servicio de los derechos humanos. El Índice de Abuelidad fue impulsado por Abuelas de Plaza de Mayo con la colaboración de especialistas como la genetista estadounidense Mary-Claire King y el médico argentino Víctor Penchaszadeh.

El procedimiento permitió establecer vínculos de parentesco a partir del material genético de abuelos y otros familiares, incluso cuando los padres de los niños estaban desaparecidos. Su desarrollo abrió una posibilidad que hasta entonces parecía difícil de concretar: demostrar científicamente la identidad de quienes habían sido apropiados durante el terrorismo de Estado.

En 1987, esa lucha también impulsó la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos, mediante la Ley 23.511. El organismo permitió conservar muestras de sangre de familiares de personas desaparecidas y contar con una herramienta institucional para avanzar en la identificación de niños y niñas apropiados durante la última dictadura.

El reencuentro de Elsa Pavón con Paula Logares quedó así marcado como uno de los hitos fundamentales en la historia de Abuelas de Plaza de Mayo: no solo permitió que una familia recuperara parte de su historia, sino que también abrió un camino para que otras personas pudieran conocer su origen y reconstruir su identidad.

Fuente: TN

Op: J. Amaya

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