Marcha del Orgullo 2026: los detalles de un histórico evento atravesado por el ataque transodiante y la visita del papa
La edición número 35 tendrá un recorrido excepcionalmente más corto por el operativo de seguridad ante la llegada del papa León XIV. La convocatoria también estará marcada por la violencia de género contra trabajadoras sexuales trans en Palermo y por una jornada de música, celebración y reclamos por los derechos de la comunidad LGBTQ+.

Cae noviembre, llegan sus tenues calores —o, en este caso, su inconsistente clima de lluvias, nubladeras y soles— y con él, la ya histórica Marcha del Orgullo, en la que millones de personas de la comunidad LGBTQ+ salen a las calles para reivindicarse, acompañadas por amigos, parejas, familias y compañeros, en un marco de apoyo y celebración. Pero, como es de público conocimiento, la edición número 35 de este evento tendrá sus particularidades, que definitivamente afectaron su organización y atraviesan la convocatoria. Primero, las discusiones sobre el uso del espacio público y sus limitaciones ante el operativo de seguridad por la llegada del papa León XIV y, más recientemente, el ataque transfóbico contra trabajadoras sexuales en los Bosques de Palermo. Aunque se trata de dos cuestiones distintas, ambas situaciones suman motivos para marchar y ponerle el cuerpo a la movilización.
Pero quizá la consulta más importante sea: ¿la Marcha recorrerá las dos plazas, como lo hace ininterrumpidamente desde hace décadas? La realidad es que no. Durante este fin de semana, la convocatoria comenzará en la intersección de la avenida 9 de Julio y la avenida de Mayo, donde estará ubicado uno de los dos escenarios con espectáculos musicales.
Hacia los laterales, entre la avenida Belgrano y la calle Sarmiento, estará el conocido Paseo de la Diversidad o Paseo del Orgullo, donde miles de comerciantes, artistas, feriantes y emprendedores ofrecerán productos y servicios. Allí también estarán las carrozas y los camiones de las marcas, asociaciones y ONG participantes.

Miembros de la organización detallaron a Página/12 que la marcha partirá desde el lugar donde estará instalado el primer escenario. La jornada allí culminará con el show de la cantante y actriz La Joaqui. Luego, la movilización avanzará hacia el Congreso Nacional, donde finalizará con la presentación de María Becerra en el segundo escenario. La feria comenzará a las 10, mientras que el escenario de la avenida 9 de Julio iniciará sus actividades a las 11. Se estima que la marcha hacia el Congreso comenzará alrededor de las 16 y que el escenario ubicado allí dará inicio a su programación aproximadamente a las 18.
En tanto, el Metrobús continuará funcionando hasta que “la cantidad de personas lo permita”, confirmaron. Por su parte, la feria se extenderá sobre las calles Cerrito y Lima, desde Sarmiento hasta la avenida Belgrano.
En este sentido, explicaron que la modificación del recorrido responde, como ya se había informado, al operativo de seguridad previsto por la llegada del sumo pontífice durante el domingo 8. Pero ¿qué es lo que realmente sucede cuando la marcha es, ante todo, una celebración y una expresión pacífica?
Durante las reuniones con el Gobierno porteño se detalló que la zona de la Casa Rosada debe permanecer “esterilizada” durante los días previos a la llegada del Papa. Precisamente, el momento más estricto será durante las 24 horas anteriores a la llegada del líder de la Iglesia Católica, cuando se prohibirá por completo el estacionamiento y la libre circulación vehicular en el anillo principal. El ingreso peatonal estará permitido únicamente para residentes y trabajadores, mediante la presentación del DNI o una declaración jurada.

De acuerdo con el cronograma oficial, a las 16.30, el papa llegará al Aeropuerto Internacional Aeroparque Jorge Newbery. A las 17, visitará el Monumento al General San Martín y a los Ejércitos de la Independencia, en la Plaza San Martín. Luego, se trasladará para participar, a las 17.20, de la ceremonia de bienvenida en la Casa Rosada. Finalmente, a las 17.50, concluirá su recorrido en el microcentro con una visita al presidente Javier Milei en la mencionada sede de Gobierno.
Con todo este preludio, la marcha debió renunciar extraordinariamente a uno de sus espacios más reconocidos en tres décadas de historia y desarrollo. Pero que el recorrido sea más corto no la hace menos importante ni menos necesaria para poner los reclamos en las calles. Porque, como bien dice el lema de este 2026: “Cuando el odio avanza, el orgullo en las calles es resistencia”.
Repudio a los ataques transodiantes en Palermo
Como si los discursos homofóbicos y transfóbicos no fueran suficientes en pleno gobierno libertario, con un Javier Milei a la cabeza que llegó a calificar a la comunidad LGBTQ+ de “pedófila” en el Foro Económico de Davos de 2025, la Marcha del Orgullo también se desarrolla en medio de otro suceso lamentable.
La movilización cobra mayor fuerza tras el repudio generalizado a la denominada “cacería de travas”, el violento ataque transodiante contra mujeres trans trabajadoras sexuales en los Bosques de Palermo, que ahora es investigado por la Unidad de Flagrancia Norte del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires.
Ante la indignación expresada en los medios de comunicación, por activistas y hasta por figuras de la música como Lali Espósito y Tini Stoessel, entre otras, el comité organizador y el consejo asesor histórico también se pronunciaron mediante un comunicado. Allí confirmaron que exigirán una Ley Integral Trans, una nueva normativa antidiscriminatoria, la declaración de la emergencia en salud sexual y la separación de las iglesias y el Estado.
“Lo sucedido no puede ser minimizado ni presentado como un hecho aislado. Se trató de una agresión motivada por el odio hacia identidades históricamente discriminadas, en un contexto de creciente hostilidad y violencia simbólica contra nuestra comunidad”, indicaron.
Y agregaron: “Las personas LGBT+ conocemos demasiado bien las consecuencias de los discursos que estigmatizan, deshumanizan y convierten a determinados sectores de la sociedad en blancos de señalamientos permanentes. Cuando desde distintos ámbitos de poder se cuestionan nuestros derechos, se atacan nuestras conquistas o se nos presenta como una amenaza para la sociedad, se genera un clima que habilita nuevas expresiones de violencia”.
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