Ajuste al bolsillo: los fumadores sanjuaninos dejan las marcas líderes y se passan a las opciones económicas

Desde la Asociación de Kiosqueros confirman que el consumo de cigarrillos se mantiene firme, pero cambió la billetera: hay una migración masiva hacia alternativas intermedias y baratas. Además, advierten sobre el impacto del contrabando en el país y explican por qué el fenómeno todavía no golpea con fuerza en San Juan.

El impacto de la crisis económica en el consumo cotidiano sigue transformando los hábitos de los sanjuaninos, y el mercado del tabaco no es la excepción. Aunque la venta general de cigarrillos se mantiene estable en comparación con el año pasado —ya que el fumador tiende a sostener su nivel de consumo—, el destino del dinero cambió drásticamente.

Según detalló Claudio Rimza, presidente de la Asociación de Kiosqueros San Juan, se registra una marcada migración hacia alternativas de menor costo. Los consumidores que tradicionalmente elegían marcas de primera línea (como Marlboro) optan ahora por opciones intermedias (como Philip Morris) o alternativas netamente económicas (como Red Point y Milenio) para cuidar el bolsillo.

El fantasma del contrabando: una amenaza lejana para San Juan

Mientras el mercado informal de cigarrillos golpea con fuerza a los comercios de otras provincias argentinas, el titular de los kiosqueros aclaró que este fenómeno todavía no logra asentarse a nivel local.

Los comerciantes locales evitan comercializar mercadería de contrabando o falsificada. Para detectarla, se apoyan en la revisión de la estampilla fiscal, la calidad del etiquetado y la tipografía de la tinta. Además, existe un freno comercial directo: los clientes perciben rápidamente la diferencia de sabor, lo que pondría en riesgo la fidelidad con el negocio. Por estas razones, la incidencia del contrabando en territorio sanjuanino se percibe notablemente menor si se compara con provincias vecinas y fronterizas como Mendoza.

Un problema global en expansión

El mercado informal de tabaco no deja de crecer a nivel internacional. Un reciente análisis de la consultora KPMG —que abarcó a 11 naciones de América y otras regiones, entre ellas Argentina, Brasil, México, Perú, Ecuador, Paraguay, Panamá y Canadá— reveló que el 31,9% del volumen consumido proviene del circuito ilegal, lo que significa que uno de cada tres cigarrillos evade los controles fiscales y sanitarios.

Entre 2021 y 2025, la problemática mostró una tendencia sostenida al alza, alcanzando una circulación de 77.000 millones de unidades ilícitas en el último período evaluado. Esta evasión masiva generó un perjuicio económico estimado en 8.500 millones de dólares para las arcas estatales, marcando un incremento del 17% frente al ciclo anterior.

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