El último baile de Messi: gol, dos asistencias y un 3-0 para cerrar 21 años de gloria
Lionel Messi se despidió de la Selección Argentina con una actuación de película: un gol de penal, dos asistencias y una victoria 3-0 ante Benín en un Monumental colmado que lo despidió entre lágrimas y ovaciones. Fin de una era irrepetible.
Con una actuación que resumió todo lo que fue en estos 21 años: un gol, dos asistencias, un triunfo 3-0 ante Benín y un Estadio Monumental con 85.000 personas que no quisieron perderse el último capítulo de la historia más grande del fútbol argentino.
Messi salió al campo de juego con sus tres hijos —Thiago, Mateo y Ciro—, miró el cielo y escuchó el himno sin cantarlo. Tenía un nudo en la garganta que no lo dejaba. Fabio Santana, excombatiente de Malvinas, interpretó las estrofas con la bandera de las islas en la mano, la misma que los jugadores mostraron tras ganarle a Inglaterra en el Mundial. El estadio cantó con una intensidad pocas veces vista y Lionel Scaloni se quebró antes de que siquiera empezara el partido.
En la platea, Antonela Roccuzzo y Celia Cuccittini, madre de Leo, siguieron cada momento con el teléfono en mano y los ojos brillantes.
A los 10 minutos del primer tiempo, el partido se pausó. Los jugadores de Benín rodearon a Messi para abrazarlo uno a uno, en un gesto de homenaje que cruzó fronteras. El Monumental respondió con una ovación y fuegos artificiales. Leo quiso cortar rápido: quería jugar, quería pagar la entrada como siempre lo hizo, con fútbol.
En el primer tiempo estuvo cerca de abrir el marcador, pero el arquero Marcel Dandjinou le tapó un buen tiro libre. Benín también tuvo su momento de peligro, con un desborde por derecha que Olaïtan llegó a conectar en el primer palo ante Dibu Martínez.
Al reinicio del complemento, Messi ejecutó un córner desde la izquierda y Nicolás Otamendi ingresó al área para conectar de primera con la derecha y abrir el marcador. También fue la despedida del histórico defensor, quien recibió una tremenda ovación al ser reemplazado por Lisandro Martínez apenas unos minutos después.
A los 15′, Messi recibió por izquierda, encontró a Nicolás Paz solo en la puerta del área y el volante del Como italiano desenfundó un zurdazo que se clavó pegado al palo. Segunda asistencia de Leo en la noche y 2-0 para Argentina.
El gol de Messi llegó a los 25′, de penal, tras una falta sobre Agustín Giay dentro del área. Leo acomodó la pelota, ejecutó cruzado con la zurda y la metió por el ángulo superior. El arquero no llegó. Todo el plantel corrió hacia él, lo rodeó en ronda y lo levantó en andas.
Era el gol número 126 en 208 partidos con la camiseta argentina. Se lo dedicó a su abuela Celia, la misma que alguna vez le dijo al primer entrenador de Leo: “Ponelo, que te va a salvar el partido”.
En el cierre del partido, Leo todavía quiso más: primero definió con la derecha —sorprendentemente— y la mandó afuera estando debajo del arco. Después, entre el arquero y el palo, le ahogaron el festejo. Pero ya no importaba. La fiesta estaba completa.
Cuando el árbitro pitó el final, los jugadores de ambos equipos se acercaron a Messi. Sus compañeros, los de Benín, todos.
Una imagen que no necesita palabras. 21 años, 208 partidos, 126 goles, cuatro títulos —Copa América 2021, la Finalissima, el Mundial de Qatar 2022 y la Copa América 2024— y una historia que comenzó el 17 de agosto de 2005 frente a Hungría, cuando lo expulsaron antes del minuto de haber ingresado.



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