Ciberestafa de $200 millones a ortopedia sanjuanina: la ruta del dinero hacia 190 cuentas y la pista cordobesa
La Justicia avanzó en la reconstrucción del millonario golpe cibernético contra una empresa sanjuanina. Los delincuentes usaron una falsa suplantación de identidad del Banco Credicoop, fraccionaron el botín en decenas de transferencias y hasta intentaron pedir un préstamo de $50 millones.
Nuevos detalles judiciales salieron a la luz sobre la millonaria estafa informática que sufrió una reconocida ortopedia sanjuanina, un golpe por $200 millones perpetrado durante el fin de semana del 6 y 7 de junio. La investigación no solo logró reconstruir cómo operaba la banda, sino que confirmó que el dinero fue rápidamente pulverizado en una red de unas 190 cuentas bancarias para entorpecer su rastreo.
El anzuelo: una falsa llamada de asistencia
Todo comenzó cuando un responsable de la firma necesitó comunicarse con su entidad bancaria, el Banco Credicoop, y buscó el número de atención telefónica a través de Google. Tras ese llamado inicial, los estafadores se comunicaron nuevamente con la víctima haciéndose pasar por soporte técnico.
Bajo la excusa de solucionar un supuesto problema de seguridad y verificar movimientos, manipularon al damnificado hasta conseguir sus credenciales de acceso. Una vez dentro de la plataforma, dieron inicio al vaciamiento sistemático de las cuentas de la empresa durante la madrugada.
La ruta del dinero y las 190 cuentas
De acuerdo con los investigadores, los delincuentes evitaron realizar una única transferencia masiva. En su lugar, concretaron 28 operaciones iniciales hacia 19 cuentas nodales, desde las cuales los fondos continuaron dispersándose en cadena hasta alcanzar cerca de 190 destinos diferentes (incluyendo diversas billeteras virtuales).
“Es la modalidad que se viene utilizando para que no se concentre el dinero y sea más difícil la búsqueda”, explicaron fuentes ligadas a la causa. Ahora, el objetivo principal es determinar qué cuentas pertenecen efectivamente a los miembros de la organización criminal y cuáles funcionaron como simples intermediarias (“mulas”).
El préstamo millonario que frenó el banco
Mientras se consumaba el vaciamiento, la organización criminal intentó maximizar el daño financiero. Utilizando los datos obtenidos, solicitaron un crédito por $50 millones vinculado al Banco Francés. Sin embargo, las alertas y los protocolos de seguridad de la entidad bancaria se activaron a tiempo, lo que permitió corroborar la maniobra fraudulenta y congelar la operación antes de que el dinero fuera girado.
Este episodio abrió otro frente de investigación: la lupa ahora apunta también sobre los controles del Banco Credicoop, ya que los peritos judiciales cuestionan cómo un volumen tan inusual de transacciones realizadas en plena madrugada de un fin de semana no activó las alarmas antifraude de la institución.
La pista cordobesa
Las líneas investigativas dejaron atrás la hipótesis de ciberdelincuentes aislados. La causa apunta ahora de lleno a una banda delictiva radicada en la provincia de Córdoba, especializada en este tipo de ingeniería social y fraude informático.
Para desarticularla por completo, la justicia sanjuanina mantiene un canal de colaboración directo con la Fiscalía cordobesa, con el fin de identificar los roles de cada integrante, trazar el mapa definitivo de la red y recuperar los fondos sustraídos.

Los comentarios están cerrados.