Un nene de 2 años se tragó una moneda, se asfixió y tres vecinos lo rescataron antes de que llegara la ambulancia

Una tarde de jueves en Carcarañá, departamento San Lorenzo, provincia de Santa Fe, estuvo a punto de terminar de la peor manera para una familia. Aquiles, un niño de 2 años, se tragó una moneda de $ 1 mientras jugaba con una alcancía en la casa de su abuela y la pieza de metal bloqueó por completo su sistema respiratorio.
Todo empezaba como cualquier tarde. Cecilia, la madre del pequeño, compartía mates con su suegra Olga mientras Aquiles jugaba solo con la alcancía. De un momento a otro, las mujeres advirtieron que el niño había cambiado de color. “Fue demasiado angustiante. Estaba morado. Salí a pedir de inmediato”, relató Cecilia en declaraciones a La Capital. Sin más, salió a la calle y pidió auxilio con todas las fuerzas que tenía.
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A pocos metros, Fernando Beliz y Ezequiel Bento estaban reunidos en un predio del Sindicato de la Carne. Ninguno de los dos sabía qué estaba pasando ni quién gritaba, pero ambos reaccionaron sin dudar. Cuando llegaron al lugar y tomaron dimensión de la situación, Beliz tomó al niño y comenzó a aplicar la maniobra de Heimlich para niños, una técnica de primeros auxilios que consiste en ejercer presión en el abdomen para expulsar objetos que obstruyen las vías respiratorias. Bento, por su parte, se encargó de contener a las personas que rodeaban la escena, para que Beliz pudiera actuar sin interferencias.
“Reaccioné como ni yo me lo esperaba. Uno dice que hizo RCP y estudió, pero hay que tener coraje para hacerlo”, afirmó Beliz al mismo medio. La maniobra no fue sencilla. Tras varios intentos, sus brazos empezaron a flaquear y el niño daba señales de agotamiento. Fue en ese momento cuando apareció un tercer vecino: Diego Muzzio, que pasaba por la vereda, vio lo que ocurría y ofreció su ayuda sin que nadie se la pidiera. “En un momento sentí que no podía más, mis brazos no daban más y veo al nene entregado, pero aparece Diego Muzzio, que pasaba y vio todo, y me ofrece ayuda”, recordó Beliz.
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En dos movimientos, Muzzio logró que Aquiles expulsara la moneda, que quedó entre los pastizales de la vereda. El episodio completo duró menos de 7 minutos. La ambulancia del servicio de emergencias 107 llegó a la zona de Malvinas Argentinas y las vías del ferrocarril poco después, cuando la crisis ya había pasado. En el hospital Carlos Goytia de Carcarañá, el personal médico ya estaba preparando el respirador ante la gravedad que se anticipaba. “Estaban preparando el respirador”, relató Beliz casi sin tomar dimensión el alcance de lo que había atravesado.
Los médicos, sin embargo, solo le detectaron a Aquiles un pequeño sangrado y enrojecimiento en la garganta, producto del daño que la moneda había causado al obstruir el paso de aire. El niño nunca perdió el conocimiento y no tuvo secuelas. Al rato de salir del nosocomio ya corría y pedía un helado.
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De vuelta en la casa de Olga, el reencuentro entre Aquiles y sus rescatistas quedó registrado en fotos. Cecilia contó que su hijo los llama “superhéroes”, tal como él mismo se los dijo. “Él me contenía a mí, me pedía que no llore. Aquiles me consolaba mientras la gente aplaudía”, recordó la mujer sobre el momento posterior al rescate, cuando el pequeño volvió a sus brazos.
Tanto Cecilia como Beliz coincidieron en que ninguno había estado antes frente a una situación de esa magnitud. Beliz dijo que quedó “nervioso, raro, tensionado” y que necesitó 24 horas para recuperar la calma. Cecilia, por su parte, admitió que el miedo no la abandona del todo. Aquiles, según su madre, “está como si nada”.

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