Hospitales flexibles y anillos de contención: así se prepara San Juan para el coloso minero

Desde centros adaptables en Rodeo y Calingasta hasta guardias reforzadas en Jáchal, el sistema de salud provincial reestructura su red de atención para dar respuesta a la inminente demanda poblacional.

San Juan se prepara de manera anticipada para afrontar el fuerte impacto demográfico y asistencial que dejará la actividad minera en la región. De acuerdo con las proyecciones del ministro de Salud, Amílcar Dobladez, se estima que entre 80.000 y 100.000 personas se sumarán a la provincia en el pico máximo de producción, lo que representará un crecimiento de hasta el 10% en un plazo de dos a tres años. Este escenario obliga a rediseñar por completo la red sanitaria provincial.

Una red estructurada en anillos de contención

Ante un incremento que ya muestra una suba del 65% en la demanda de la salud pública durante los últimos dos años, el plan oficial estableció un esquema de infraestructura estratégica en los departamentos vinculados directamente a la actividad:

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  • Primer nivel de respuesta: El Hospital de Rodeo fue diseñado con una estructura flexible e innovadora que permite transformar sus pasillos y ampliar sus 18 camas iniciales hasta 42 ante una emergencia masiva. A este establecimiento se le suma el Hospital de Calingasta, cuyas obras de construcción se encuentran avanzadas entre un 85% y un 90%.

  • Segundo nivel de contención: El Hospital de Jáchal fue profundamente jerarquizado con la incorporación de guardias quirúrgicas, ginecológicas y pediátricas, además de servicios críticos esenciales como terapia intensiva, diálisis y tomografía.

  • Alta complejidad: Los hospitales capitalinos Rawson y Marcial Quiroga se consolidan como los centros de referencia máxima para la derivación de pacientes graves.

El desafío crítico: la infraestructura y el recurso humano

Consultado sobre la posibilidad de replicar grandes hospitales en cada departamento, Dobladez aclaró que la limitante principal no pasa exclusivamente por la inversión edilicia, sino por la disponibilidad de especialistas. “La salud la da el recurso humano. Yo puedo tener el mejor ladrillo, pero si no tengo el recurso humano, no pasa nada”, enfatizó el funcionario.

Para hacer frente a este déficit, la provincia incrementó los cargos de residencia, financia la formación de especialistas y mantiene convenios destinados a cubrir áreas críticas con faltantes históricos, tales como neurología infantil, genética, nutrición y psiquiatría infantil. Desde la cartera sanitaria confían en que la llegada de los nuevos trabajadores se dé bajo el amparo del empleo formal y con cobertura de obra social, lo que contribuirá a descomprimir la presión sobre el sistema público en un futuro cercano.

OP: Sebastián Almada

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