Crisis y desfinanciamiento: por falta de fondos, los bomberos voluntarios de San Juan recortarán drásticamente sus salidas ante emergencias
Afectados por el corte de fondos nacionales y la falta de un marco legal provincial, los 16 cuarteles de la provincia ratificaron que priorizarán solo los llamados más graves. «Con Zonda, de 12 salidas que hacíamos solo podremos hacer una», advirtieron desde la Federación.
La situación financiera que atraviesan los Bomberos Voluntarios en San Juan llegó a un punto crítico. Ante el severo desfinanciamiento del sector y la falta de una ley provincial que ampare y proteja a los efectivos, la Federación de Bomberos Voluntarios de San Juan emitió un comunicado informando una medida drástica de supervivencia: desde esta semana, se evaluará la gravedad de cada llamado y se priorizarán las salidas según las posibilidades operativas de cada cuartel.

La decisión fue adoptada de manera conjunta tras una asamblea entre los referentes de las distintas unidades que funcionan en el territorio provincial. «Decidimos priorizar las salidas por la situación económica, porque algunas o casi todas las instituciones ya no perciben el financiamiento nacional», explicó Sergio Cuello, presidente de la Federación, en diálogo con Diario de Cuyo. Si bien reconoció una asistencia parcial de algunos municipios con combustible y de la provincia con insumos básicos, remarcó que resulta insuficiente para cubrir el rojo de las cuentas.
Un sistema al límite con 16 cuarteles
En la actualidad, San Juan cuenta con 16 instituciones bajo la figura de cuartel de bomberos voluntarios, distribuidas en diferentes departamentos. De ese total, solo 10 se encuentran plenamente operativas, mientras que el resto corresponde a nuevas unidades en proceso de regularización documental.
El sistema moviliza a unos 250 y 270 bomberos voluntarios activos, quienes destinan su tiempo y exponen su integridad física sin percibir remuneración alguna, costeando muchas veces sus actividades con empleos externos.
A este panorama económico se suma un reclamo histórico y estructural: la ausencia de una ley provincial. Cuello advirtió sobre el absoluto desamparo legal en el que se encuentran los voluntarios ante accidentes o lesiones en cumplimiento del deber. Como ejemplo, recordó un reciente episodio en Pocito donde un bombero resultó lesionado y sus propios compañeros debieron realizar una colecta solidaria para comprarle los medicamentos debido a la falta de fondos operativos.
El impacto ante emergencias climáticas
La nueva disposición modifica de forma directa la capacidad de respuesta frente a fenómenos recurrentes en la región, como el viento Zonda. Con la nueva directiva, los cuarteles analizarán minuciosamente cada requerimiento:
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Se atenderán con prioridad: Incendios estructurales en viviendas y comercios, resguardando la vida humana.
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Quedarán bajo evaluación estricta: Servicios por caída de árboles, postes, ramas o incendios de pasturas, dependiendo de los recursos disponibles de cada base.
Para graficar el impacto de la medida, Cuello expuso el caso del Cuartel de Chimbas: «Con el Zonda pasado tuvimos unas 12 salidas. Con Zonda de nuevo, de 12 salidas que hacíamos solo podremos hacer una».
Desde la Federación aclararon que el objetivo no es abandonar a la comunidad, sino visibilizar una crisis insostenible y exigir respuestas urgentes a las autoridades provinciales para avanzar en una normativa que garantice fondos y seguridad jurídica al sector.

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