Experto advierte del uso que China y Rusia hacen de la inteligencia artificial contra las democracias
Christopher Walker alertó que las plataformas digitales pueden trasladar la censura y la polarización a escala global, un reto para las sociedades abiertas
Las democracias enfrentan un desafío que trasciende las fronteras y los campos de batalla: China y Rusia aprovechan tecnologías digitales para ampliar su «sharp power» o poder incisivo, una forma de influencia que busca manipular el debate público, profundizar divisiones internas y condicionar los límites de lo que puede discutirse.
Para Walker, Beijing, Moscú y otros regímenes autoritarios han aprendido a utilizar las plataformas digitales de un modo que amplifica su capacidad de proyección política. La expansión de los grandes modelos de lenguaje, conocidos como LLM por sus siglas en inglés, plantea un riesgo particular cuando sus sistemas incorporan restricciones sobre asuntos que resultan sensibles para esos regímenes.
Walker afirmó que los conflictos actuales no pueden analizarse de forma aislada. “No hay fronteras que los separen”, dijo al referirse a la conexión entre las disputas territoriales, la competencia tecnológica y las campañas de influencia que afectan a Taiwán y a otras democracias.
Esa perspectiva sitúa el desafío más allá de una eventual escalada militar en el estrecho de Taiwán. La circulación de narrativas falsas, los intentos de desacreditar instituciones y la polarización política pueden debilitar la capacidad de respuesta de un país incluso antes de que se produzca una crisis de seguridad.
El experto consideró que la mayoría de los países sigue insuficientemente preparada frente al desafío de China. A su juicio, la experiencia taiwanesa ofrece lecciones sobre preparación civil y coordinación institucional: “Taiwán tiene mucho que aportar” a otros Estados que buscan desarrollar resiliencia frente a amenazas híbridas.
La respuesta democrática, advirtió Walker, debe evitar que la defensa de la seguridad derive en restricciones que deterioren las libertades que se pretende proteger. Citó el caso de Ucrania, donde la innovación en el uso de drones convive con la movilización ciudadana contra la corrupción, aun bajo el riesgo de ataques aéreos.
El académico señaló que los adversarios autoritarios buscan que las sociedades democráticas se enfrenten dentro de sus propias fronteras. “No podemos permitir que eso ocurra, ni en Taiwán ni en ninguna otra democracia”, afirmó.
En ese marco, una próxima reunión entre Trump y Xi Jinping difícilmente produzca cambios de fondo, según Walker. El investigador anticipó avances limitados debido a las restricciones internas de ambas partes y se mostró escéptico sobre acuerdos relevantes en minerales críticos, inteligencia artificial o el statu quo respecto de Taiwán.
Fuente: Infobae
OP: Sebastián Almada
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