Presupuesto: el Gobierno erró sus proyecciones y ahora enfrenta el mayor nivel de ejecución del gasto desde 2016

Al elaborar las proyecciones para este año, el Gobierno estimó una inflación equivalente a un tercio de la que finalmente se registraría y un crecimiento económico de más del doble del previsto actualmente. Ese desvío llevó a subestimar los gastos y sobreestimar los ingresos fiscales. El próximo martes, el Ejecutivo presentará el proyecto de Presupuesto 2027.

Aunque parezca contradictorio con un discurso que hace alarde del recorte, el Gobierno está gastando más plata que el año pasado, por efecto del mayor peso que tienen las partidas del presupuesto que se indexan por inflación. Como resulta muy difícil compensar con recortes en las partidas que no tienen ajuste automático, economistas evalúan que en breve las autoridades económicas van a tener que “recargar” la columna de los créditos presupuestarios para que no se agoten antes del 31 de diciembre.

El dato concreto es que al 31 de agosto pasado la ejecución del Presupuesto 2026 de la Administración Pública Nacional (APN) fue del 67,4%, es decir, 12,3 puntos porcentuales por encima de lo que se había gastado durante el mismo período del año pasado. Se trata del mayor nivel de ejecución del gasto desde 2016.

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“Dado que la necesidad de incrementar el monto total del Presupuesto en algún momento del año se viene manifestando desde hace varios meses, la ampliación de créditos mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) podría resultar cuestionable desde el punto de vista institucional, ya que no parece responder a una situación repentina o imprevisible, sino a una insuficiencia de créditos que había sido advertida con anterioridad”, dice la entidad.

De hecho, ASAP había advertido en febrero de este año que los créditos presupuestarios se iban a “quedar cortos” para financiar el gasto presupuestado.

El nuevo Presupuesto 2027

El próximo martes 15 de septiembre, el Gobierno mandará al Congreso el proyecto de Presupuesto 2027 y serán clave algunos números importantes sobre lo que está viendo para el año electoral. En principio, la estimación de la inflación. La de este año terminará cercana al 30%, cuando el Gobierno había propuesto un 10%, con crecimiento del PBI del 5,4%. Ahora los analistas estiman un 2,1% para el PBI.

De allí surgen luego las grandes diferencias en la ejecución presupuestaria: para 2026 había previsto un tercio de la inflación que va a haber en realidad, con una expansión económica de más del doble. Eso daba en los papeles un menor gasto con mayores ingresos fiscales.

Sin shutdown

Ante una situación de este tipo, el Gobierno de Javier Milei propone aplicar una especie de shutdown a la criolla: si se acaban los fondos, cerrar una parte del Estado. Sería algo similar al mecanismo que hay en Estados Unidos cuando el Congreso no aprueba el presupuesto.

En esos casos, el presidente del país del norte declara el shutdown y se frenan los gastos. Los empleados públicos son enviados a sus casas y solo siguen funcionando algunos servicios de la administración pública cuyo financiamiento se establece por fuera de la ley de presupuesto.

En el caso de Argentina, si Javier Milei no ampliara la columna de los gastos, de contar con la ley que intelectualmente pertenece al ministro Federico Sturzenegger, debería declarar el cierre de la APN.

Problemas para cerrar las cuentas

A esta altura del año, algunos analistas prevén que el Gobierno no va a poder cumplir con la meta de superávit fiscal acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Si bien la meta indicativa es del 1,4% del PBI, en términos concretos tiene que reunir $16,2 billones. Ese número concreto es el que tiene que alcanzar y hasta julio sumó $10 billones.

Si se tiene en cuenta que en diciembre el resultado es deficitario debido al pago de aguinaldos, entre agosto y noviembre deberían sumarse casi $1,5 billones de superávit mensual en promedio. Analistas entienden que, como la recaudación fiscal viene en caída, en rigor se deberían juntar $1,75 billones por mes para cumplir.

Pasivos que ahora no cuentan

El gobierno de Javier Milei estableció un cambio importante en los instrumentos financieros que usa para renovar vencimientos en pesos luego de que el Tesoro asumiera el total de la deuda que antes tenía el Banco Central. Emplea desde abril de 2024 letras y bonos capitalizables. Los intereses que generan contablemente no figuran como gasto financiero y, por lo tanto, no afectan al resultado. No obstante, los intereses pasan a ser nueva deuda al vencimiento y se rollean.

En ese sentido, ASAP señala que “si esos instrumentos tuvieran el esquema más convencional —intereses que se pagan y registran durante el plazo en que está vigente la deuda—, el resultado financiero dejaría de ser de equilibrio para ser un resultado de carácter deficitario”.

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