Doble estafa en Marketplace: vendía una guitarra, le simularon un pago de $750 mil y le vaciaron parte de la cuenta

Una mujer publicó un instrumento musical para la venta en redes sociales y cayó en una sofisticada trampa. Primero le enviaron un comprobante falso y luego la llamaron haciéndose pasar por el banco, logrando robarle casi $400 mil.

Una vecina de 48 años denunció haber sido víctima de una minuciosa estafa virtual cuando intentaba vender una guitarra criolla a través de la plataforma Facebook Marketplace. Los delincuentes combinaron la técnica del comprobante de pago falso con el clásico cuento del tío bajo la falsa identidad de personal bancario.

El episodio comenzó cuando la damnificada fue contactada por un supuesto comprador interesado en adquirir el instrumento de manera inmediata. Durante la charla, el falso cliente le afirmó que había realizado una transferencia por 750 mil pesos como adelanto para bloquear la venta y, para darle veracidad a la maniobra, le envió por WhatsApp un comprobante apócrifo de una cuenta del Banco Macro con la leyenda “adelanto de haberes”.

Pese al documento digital recibido, el dinero nunca se acreditó en la cuenta de la vendedora. Minutos más tarde, la trampa escaló cuando la mujer recibió una segunda llamada de un número diferente, donde un interlocutor aseguró ser empleado de la entidad bancaria y le advirtió que el supuesto pago estaba retenido por un bloqueo en la cuenta emisora.

Con la excusa de guiarla para destrabar la acreditación de los 750 mil pesos, el falso operador bancario la persuadió para que ingresara a su aplicación de homebanking y realizara una serie de pasos bajo sus instrucciones telefónicas. Confiada en que resolvería el problema, la víctima siguió las indicaciones sin notar el peligro en tiempo real.

El engaño quedó al descubierto una vez que finalizó la comunicación y la mujer revisó el saldo de su cuenta oficial del Banco San Juan. Allí constató que, lejos de recibir fondos, los estafadores le habían sustraído 358 mil pesos mediante extracciones no autorizadas.

Tras la denuncia formal, la investigación quedó en manos de la Unidad Fiscal de Investigaciones (UFI) de Delitos Informáticos y Estafas, que ahora trabaja en el análisis de las comunicaciones y movimientos virtuales para intentar identificar a los autores del ciberdelito.

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