Ischigualasto: evalúan retirar los restos del helicóptero siniestrado para evitar el turismo morboso y proteger el área sagrada
La Justicia Federal analiza trasladar la aeronave caída en la zona intangible del parque para resguardar el patrimonio ambiental, facilitar pericias de la Junta de Seguridad y evitar visitas no autorizadas.
Tras la mayor tragedia aérea registrada en San Juan, autoridades judiciales de la provincia evalúan la extracción y el traslado de los restos del helicóptero Bell 412 que cayó en el Parque Provincial Ischigualasto. La aeronave permanece esparcida en la zona intangible del predio —área de máxima preservación declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO—, un terreno de difícil acceso en el que rige la prohibición estricta de ingreso para actividades no científicas.
La medida bajo análisis de la Unidad Fiscal Federal busca cumplir un triple propósito: permitir que la Junta de Seguridad del Transporte continúe con los peritajes en un entorno adecuado, proteger el frágil ecosistema del parque y evitar que el lugar del siniestro se convierta en un foco de turismo morboso. La empresa cordobesa Jasfly, propietaria del helicóptero, expresó su predisposición para hacerse cargo de las complejas maniobras de remoción del fuselaje y sus partes.
Mientras avanza la recolección de testimonios y el análisis de la caja negra para determinar si existió una falla técnica o un factor humano, la principal hipótesis sostiene que la aeronave tocó una formación rocosa con la cola al volar a baja altura tras desviarse por las inclemencias climáticas. Como medida preventiva inmediata, la administración del Parque Ischigualasto instaló cartelería prohibitiva en las inmediaciones de la zona del accidente para asegurar la intangibilidad del territorio.
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