Actividad, inflación y elecciones: los tres motivos que impulsaron el riesgo país a los 480 puntos
El indicador que elabora JP Morgan había tocado mínimos históricos a comienzos de julio, pero retomó la senda alcista y acumuló una suba de 50 puntos en lo que va del mes. Los analistas explican las razones locales que observa el mercado.
El riesgo país volvió a aumentar en el último mes y cerró el viernes en 480 puntos. El valor representa una suba de 78 escalones desde las 402 unidades a las que había llegado el 10 de julio.
El incremento se acentuó en lo que va de agosto, ya que el indicador acumula una suba de 50 puntos con respecto al último día de julio. El efecto de la mejora en la calificación crediticia de la Argentina por parte de Moody’s, el martes 21, fue efímero: si bien logró llevar el riesgo país hasta las 410 unidades, el indicador no pudo sostenerse en ese nivel.
A diferencia de episodios anteriores, los análisis que circulan en el mercado dan cuenta de razones locales para la escalada reciente del riesgo país. La cercanía cada vez mayor del ciclo electoral, junto con señales mixtas en la economía real llevaron a los bonos argentinos a perder correlación con respecto a sus pares de otros países latinoamericanos o emergentes.
Ese dato es importante porque la tasa de los bonos marca el nivel del riesgo país y es inversamente proporcional a su precio. Es decir que si baja el valor de un título, sube su rendimiento.

“La renta fija argentina se despegó del acople que venía mostrando respecto a la volatilidad en el frente internacional. En lo que va de agosto, mientras que la renta fija emergente sube 0,7% y la latinoamericana 0,8%; los Bonares cayeron 1,7% y los Globales 1%”, detalló un informe de IEB.
Actividad económica frágil
En la consultora Outlier marcaron tres factores locales concretos: actividad frágil, inflación resistente y encuestas.
“Los primeros indicadores de julio fueron francamente negativos: la producción automotriz con ajuste estacional cayó -5,4% mensual (acumulando -12,6% en dos meses), las ventas a concesionarios -3,9% mensual revirtiendo toda la recuperación de junio (con la serie original mostrando una caída interanual de casi 32%) y los despachos de cemento cayeron 4% mensual, acumulando -8,5% en dos meses”, detallaron los analistas de esa consultora.

Para completar el panorama, añadieron que los patentamientos informados por ACARA cayeron un 17,7% mensual con ajuste estacional y un 30% en comparación con el mismo mes del año pasado. “Todo esto en un contexto donde la ausencia de crédito sigue pesando sobre bienes durables y la construcción no encuentra piso”, remarcaron.
En 1816 también hicieron referencia a los indicadores de la economía real que, consideraron, no ayudan a mejorar las expectativas de los inversores con respecto a la actividad y a las perspectivas políticas de mediano plazo.
“No porque las cifras agregadas sean preocupantes, sino más bien porque siguen consolidando la idea de una economía muy heterogénea, con energía y minería volando y con los sectores más tradicionalmente intensivos en mano de obra sin terminar de recuperarse”, puntualizaron.
Encuestas y cercanía del ciclo electoral
Otra explicación que mencionaron las consultoras fueron los resultados recientes de varias encuestas de opinión pública, que mostraron un deterioro en la imagen del Gobierno y llevaron a la actividad económica y el desempleo al podio entre las preocupaciones de los argentinos.
“A esto se le sumó el traspié legislativo con las modificaciones a la Ley de Tierras. Todo lo cual genera ruido político anticipado de cara a las presidenciales, pero en un mercado que ya empieza a descontar volatilidad por ese frente”, indicó el reporte de Outlier.
Un informe de 1816 coincidió en señalar a las encuestas como parte de la explicación para la caída de los bonos. “Tanto el Índice de Confianza en el Gobierno que Poliarquía elabora para la UTDT como la encuesta de AtlasIntel que publica Bloomberg sugieren que la aprobación de Milei volvió a mínimos (o a casi mínimos) de su gestión”, puntualizaron.
Desde Oxford Economics, en tanto, alertaron: “Estos indicadores sugieren una erosión gradual del apoyo popular en medio de una inflación persistente y un desempleo creciente, a pesar del continuo crecimiento económico. De mantenerse, esta tendencia podría debilitar el capital político necesario para impulsar la agenda de reformas del Gobierno y aumentar los riesgos a la baja para las perspectivas de reelección de Milei”.
Inflación resistente
Con respecto a la resistencia de la inflación para mantenerse debajo del 2%, en Outlier reconocieron que el 2,1% de julio fue poco alentador, pero recalcaron que los procesos de desinflación no son lineales.

Por su parte, GMA Capital también señaló este tema como una de las preocupaciones de los inversores. “Si bien julio interrumpió una racha de tres meses consecutivos de desaceleración, no hay, por ahora, evidencia suficiente para diagnosticar un cambio de tendencia, en tanto buena parte de la aceleración respondió a factores estacionales propios del mes”, indicó un reporte de esa compañía, en referencia al aumento en los rubros vinculados con las vacaciones de invierno.
Si bien la compañía consideró que el dato no luce especialmente preocupante y que una parte relevante del repunte debería moderarse en los próximos meses, advirtió: “Hacia adelante, sin embargo, el proceso podría encontrar algo más de resistencia, especialmente si el menor flujo estacional de divisas se traduce en una mayor presión cambiaria y, eventualmente, en una mayor transmisión a precios”.
Fuente: TN
Rivero. C
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