YPF da el paso definitivo: solicita su ingreso al RIGI con el megaproyecto de GNL más grande en la historia del país

Con una inversión estimada en US$50.000 millones, la petrolera nacional busca transformar a la Argentina en un exportador global de energía. La iniciativa prevé la creación de 20.000 puestos de trabajo y abrirá una nueva era productiva desde Vaca Muerta hacia el mundo.

YPF formalizó este jueves su solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para impulsar Argentina LNG, el proyecto de exportación de gas natural licuado más ambicioso y de mayor envergadura presentado hasta la fecha bajo este esquema de beneficios fiscales y cambiarios. La iniciativa demandará una inversión acumulada que asciende a los US$51.000 millones, marcando un hito sin precedentes en la industria energética nacional.

“La adhesión al RIGI es un paso fundamental para avanzar con un proyecto que abrirá una nueva etapa para la Argentina como exportador global de energía”, destacó Horacio Marín, presidente y CEO de YPF. El directivo subrayó que se trata de una plataforma destinada a potenciar el empleo, el desarrollo tecnológico, la integración de proveedores locales y una inserción internacional inédita.

Una cadena de valor integrada y de escala colosal

El plan diseñado por la compañía contempla una integración productiva total que abarca desde la extracción de gas rico en Neuquén hasta su procesamiento y transporte masivo. La infraestructura proyectada incluye:

  • Un gasoducto troncal de 527 kilómetros de extensión y 48 pulgadas de diámetro —una magnitud inexistente en la actualidad en el país— que conectará Meseta Buena Esperanza (Neuquén) con Sierra Grande (Río Negro), con capacidad para transportar unos 100 millones de metros cúbicos diarios.

  • Un poliducto dedicado al traslado de líquidos asociados al gas y plantas de procesamiento en territorio neuquino.

  • Dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG) que operarán en el Golfo San Matías (Río Negro), con una capacidad conjunta de 12 millones de toneladas anuales (MTPA).

El inicio formal de operaciones está proyectado para 2031, año en el cual se estima que el complejo comience a generar ingresos por exportaciones cercanos a los US$10.000 millones anuales durante dos décadas.

Impacto laboral y desarrollo de proveedores

El despliegue territorial y técnico del proyecto tendrá un derrame significativo sobre el mercado de trabajo nacional. Durante la etapa de construcción, prevista entre los años 2026 y 2030, se prevé la creación de unos 20.000 puestos de trabajo anuales —entre empleos directos, indirectos e inducidos—, alcanzando picos de hasta 40.000 trabajadores en el tercer año de ejecución. En tanto, durante la fase de operación, la iniciativa sostendrá de manera permanente unos 8.000 puestos de trabajo anuales.

Asimismo, YPF estimó que la demanda de bienes y servicios impulsará contratos por unos US$15.000 millones destinados a proveedores nacionales, fortaleciendo la cadena de valor industrial en todo el país.

Financiamiento internacional y esquema societario

Del total de los desembolsos previstos, la compañía calcula una inversión cercana a los US$29.000 millones hasta 2031: unos US$24.000 millones se destinarán a la infraestructura estratégica (ductos, complejos industriales, instalaciones portuarias y las unidades FLNG), mientras que los US$5.000 millones restantes se orientarán al desarrollo del upstream y la perforación de pozos en los bloques asignados (Meseta Buena Esperanza I y II, Aguada Villanueva Norte y Las Tacanas I y II). La operación de estas áreas quedó a cargo de la sociedad específica UPCO ARLNG I S.A.U., conformada por YPF (36%) y socios internacionales (32% cada uno).

El fondeo de esta primera etapa se estructurará bajo la modalidad de project finance internacional con respaldo en contratos de exportación a largo plazo. Cabe destacar que la estructuración financiera a cargo de JP Morgan ya despertó un fuerte apetito en los mercados globales, recibiendo ofertas de 47 bancos por 2,4 veces el monto requerido.

El marco del RIGI y los beneficios estratégicos

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (Ley 27.742) establece un marco de previsibilidad que otorga estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria por 30 años, además de una alícuota reducida del 25% en el Impuesto a las Ganancias, amortización acelerada y exención de derechos de exportación a partir del tercer año.

Por su volumen técnico, financiero y su perfil orientado de lleno al mercado externo, la iniciativa de YPF reúne además las condiciones para aspirar a la categoría de Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP), un segmento del RIGI que contempla requisitos de inversión superiores pero que ofrece beneficios aún más atractivos, tales como la exención de retenciones a partir del segundo año.

Rivero. C

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