Advierten sobre la naturalización de la violencia en los noviazgos adolescentes en San Juan
Desde la Dirección de Género aseguran que, aunque las denuncias no aumentaron, en las escuelas y barrios detectan cada vez más conductas de control, celos y manipulación que los jóvenes suelen considerar normales.
La Dirección de Género de San Juan manifestó su preocupación por la creciente naturalización de conductas violentas en los noviazgos adolescentes. Si bien las estadísticas oficiales no reflejan un incremento en las denuncias respecto del año pasado, los equipos que trabajan en territorio advierten que son cada vez más frecuentes las situaciones de control, manipulación y aislamiento entre parejas jóvenes.
La directora del área, Valeria Díaz, explicó que existe una diferencia entre los datos que surgen de las denuncias formales y la realidad que observan durante las actividades de prevención que realizan en escuelas, uniones vecinales y distintos espacios comunitarios de la provincia.
“La violencia entre adolescentes no se ha incrementado en relación con el año pasado en cuanto a las denuncias que ingresaron a esta Dirección. Lo que sí podemos advertir es la realidad cuando vamos al territorio”, señaló.
Según la funcionaria, muchas de estas situaciones no llegan a denunciarse porque quienes las viven no las identifican como formas de violencia.
“Cuando visitamos las comunidades vemos cómo ha aumentado esa violencia o, mejor dicho, la normalización de esas conductas, aunque no estén reflejadas en un formulario o una denuncia”, sostuvo.
Díaz explicó que las primeras manifestaciones suelen ser de tipo psicológico y aparecen mucho antes de una agresión física. Entre las señales más frecuentes mencionó los celos excesivos, el control del teléfono celular, las restricciones sobre las amistades y el progresivo aislamiento de la víctima de su entorno.
“Las profesionales que trabajan en noviazgos violentos las llaman ‘banderas rojas’. Son conductas como los celos extremos, el control del celular, de las amistades y de los vínculos. Una de las primeras estrategias del círculo de la violencia es aislar a la persona de quienes le brindan contención”, afirmó.
Frente a este escenario, la Dirección de Género reforzó las acciones preventivas en establecimientos educativos y organizaciones sociales con el objetivo de que adolescentes, familias y docentes puedan reconocer estas señales a tiempo y actuar antes de que la violencia escale.
“Uno de los principales objetivos de esta gestión es la prevención. Queremos que tanto los jóvenes como sus familias aprendan a identificar estas conductas y no las normalicen ni las minimicen”, expresó Díaz.
De acuerdo con las estadísticas oficiales del organismo, durante el primer semestre de 2026 el grupo con mayor cantidad de denuncias fue el de mujeres de entre 32 y 38 años, que concentró el 26% de los casos. Sin embargo, el segundo segmento con más presentaciones corresponde a jóvenes de entre 18 y 24 años, con el 22%, un dato que, según las autoridades, refuerza la necesidad de trabajar en la prevención desde las primeras relaciones afectivas.
Op: Juan Llarena
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