La nieve acumulada en la cordillera supera los tres metros y anticipa un año hídrico excepcional

Especialistas aseguran que el volumen de nieve permitirá recuperar los caudales del río San Juan, llenar los diques y comenzar la recarga de los acuíferos tras más de una década de sequía.

La cordillera sanjuanina presenta un panorama inédito en los últimos años. Las imágenes satelitales muestran un extenso manto blanco que cubre la montaña de sur a norte, mientras que las estaciones meteorológicas de alta montaña ya registran más de tres metros de nieve acumulada. Para los especialistas, se trata de un escenario que podría marcar un punto de inflexión tras más de una década de crisis hídrica.

El asesor hídrico de la provincia, Lucio Mercado, aseguró que las condiciones actuales permiten proyectar una temporada de deshielo excepcional. “No hay duda de que va a ser un año extraordinario”, afirmó en diálogo con DIARIO HUARPE.

De acuerdo con datos del Departamento de Hidráulica, la acumulación de nieve continúa creciendo luego de las intensas tormentas registradas durante el invierno. Mercado recordó que las mediciones realizadas en estaciones como Calderón ya mostraban valores elevados semanas atrás y que los nuevos temporales incrementaron aún más el volumen almacenado.

Diques llenos y recuperación de los acuíferos

El especialista sostuvo que el importante reservorio de nieve garantizará un mayor aporte de agua al río San Juan durante la primavera y el verano, cuando comience el proceso de fusión.

Según estimó, los embalses provinciales podrían completarse durante el pico de deshielo previsto entre diciembre y enero. “Con esta cantidad de nieve los diques se van a llenar”, aseguró.

El beneficio no se limitaría a las represas. Mercado explicó que el excedente permitirá iniciar la recuperación de los acuíferos subterráneos, fundamentales para el abastecimiento de agua potable y el riego agrícola. Esa recarga favorecerá tanto a la batería de pozos utilizada por Obras Sanitarias como a los productores, que durante los últimos años debieron afrontar fuertes restricciones por la escasez de agua.

Incluso comparó el escenario actual con los grandes ciclos nivales registrados en 1982-1983 y 1997-1998, considerados entre los mejores de las últimas décadas para la provincia.

Un pronóstico que deberá esperar

Pese al optimismo, las autoridades hídricas aclararon que el pronóstico definitivo de escurrimiento todavía deberá esperar.

El secretario de Recursos Hídricos y Energías Renovables, David Devia, explicó semanas atrás que el fenómeno conocido como “Niño tardío” modificó el calendario habitual de mediciones. Como las nevadas podrían continuar hasta principios de octubre, el informe que tradicionalmente se presenta a comienzos de septiembre se postergaría entre 15 y 20 días para obtener una estimación más precisa.

“El definitivo saldrá cuando la naturaleza lo diga”, señaló el funcionario, quien destacó que el monitoreo mediante estaciones automáticas y cámaras es permanente.

El desafío de administrar la abundancia

Después de años marcados por la escasez, el desafío ahora será gestionar un importante volumen de agua.

Mercado advirtió que será necesario revisar y acondicionar la infraestructura de defensa, drenajes y cauces para evitar inconvenientes durante los meses de mayor escurrimiento.

En el sector agrícola, explicó que muchos sistemas de drenaje permanecen obstruidos tras años de poco uso, una situación que podría provocar anegamientos y afectar cultivos sensibles, como los parrales, cuyas raíces no toleran permanecer inundadas durante períodos prolongados.

A este escenario se suma la posibilidad de un verano con mayores precipitaciones, por lo que especialistas consideran clave avanzar con tareas preventivas para reducir el riesgo de inundaciones en las zonas más bajas de la provincia.

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